Ya no permitas que el rencor hacia tu ex te domine, aquí 8 claves para lograrlo

Lo diste todo por esa relación. Pusiste toda la carne en el fuego, como reza el dicho. Te la jugaste. Sin embargo, algo salió mal. Él te ha fallado. Algo se quiebra en ti.

Te enfadas, sientes ira, la rabia te invade. Luego sientes decepción, tristeza. Y algo peligroso puede ocurrir en este punto: si no haces nada por evitarlo, quizás te encamines a sentir odio y rencor hacia la misma persona que hasta hace poco, era el centro de tu existencia.

Un paso… ¿para atrás?

Habrás escuchado la expresión que “del amor al odio hay solo un paso”.

Los motivos que puedan ser generadores de rencor son múltiples, pero hay un gran problema: es un sentimiento que genera sufrimiento y no aporta nada y además, el odio acumulado puede traer muchísimas consecuencias negativas para nuestro bienestar.

Hay también un “problema energético”, porque al avivar el rencor se pone el foco de atención en otra persona. En esos casos, en lugar de invertir la energía en cosas positivas para uno mismo, se desperdician.

Los pensamientos o recuerdos negativos que surgen en forma continua, provocan emociones muy fuertes que nos inmovilizan. La angustia, la ira, la envidia, el rencor o el resentimiento nos bloquean y nos impiden avanzar.

Esta acumulación ininterrumpida puede terminar de dos maneras: una “explosión” de emociones, haciendo o diciendo cosas de las que uno luego puede arrepentirse, o un estado permanente e insoportable de mal humor.


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