Y de pronto un día llega una persona y te hace sentir como si la anterior no hubiese existido

Andas por la vida con el corazón vuelto nada, decepcionado, frío y penando que jamás volverás a creer en el amor. Te prometes que jamás dejarás que alguien te vuelva a perjudicar como lo han hecho anteriormente, haces un acuerdo divino con la amiga soledad. Claro luego de todo, ella nunca te va a defraudar. No buscas más posibilidades y empiezas a construir muros a tu alrededor para impedir que alguien se acerque; ya no crees que haya una persona que pueda valorar lo genial que eres, esa persona que te aprecie y muestre que de verdad el amor existe.

Y de repente y como si fuera por arte de magia, llega esa persona ideal para tu vida para cambiarla por completo. Sin imaginarlo, sin desearlo, sin tenerlo previsto. E indiscutiblemente, lo pone todo patas arriba y crea un grandioso caos, porque paso a paso empieza a tumbar esas murallas que tanto te protegían, te da tanto miedo que lo único que piensas es en huir. Pero algo te detiene, y descubres que estás impaciente por descubrir ese mundo nuevo para ti. Comienzas a darte cuenta de que alguien cambia tu realidad y te hacer ver las cosas de otra forma, no es casualidad, son muchas casualidades juntas.

Es obvio que al comienzo te sobran las dudas y te preguntas si quizá sea sencillamente una persona más que de muevo te hará daño. Hasta que lo negativo se va desapareciendo, porque sientes felicidad y es verdadera, cualquier pensamiento se vuelve positivo. Y es que la vida no tiene porqué ser dificultosa y complicada. Solo somos nosotros los seres humanos que la complicamos. Nos gusta darle vuelta a los pensamientos, dudamos absolutamente de todo. Llega ese momento que sientes que eso ya no es necesario. Que todo es fácil y simplemente espectacular, que tu corazón merece una oportunidad y lo abrirás paso a paso para dejar que esa persona entre.

Te das cuenta que es el tipo de persona que mereces y quisieras tener siempre en tu vida, porque por fin entiendes, que la pasión es compatible con la admiración, el humor y el amor. Porque te expresas están ahí para escucharte, y delante de sus ojos nunca te sientes boba porque no te juzga, porque no ve en ti a alguien sólo para el rato. Porque nunca la compañía de alguien te había hecho sentir tan genial, ni sabias que se podría tener ese sentimiento hacia alguien. A su lado tienes la paz y tranquilidad que tanto necesitas.

Sabes que no hay lugar en el mundo en el que puedas estar más segura que entre sus brazos. Algo tan tierno como darle un beso no existe, como también verlo a la cara y decirle cuánto lo amas. Sientes que a su lado las cosas son más fáciles y divertidas. Sin embargo, aunque a veces, las cosas se pongan rudas, te lleva a guerrear, y sacar la mejor versión de ti, a no darte nunca por vencida.

Te enseña a vivir el presente y decirle adiós al pasado. Hace que tu risa sea más fuerte y tus ojos tan brillantes. Te cambia la vida destruyendo tus miedos, abrazando tus demonios y amando tus defectos. Toca tu alma de una manera, que sana tu corazón. Innegablemente, marca un antes y un después en tu vida, justo ahí te hacer creer nuevamente en el amor.

Es así, como sin imaginarlo llega esa persona; la que no pensamos, la que no buscamos, pero la que siempre estuvimos esperando y se nos acaban las palabras para expresar el amor que sentimos. Sólo sé que hay personas que, de la nada, llegan, te iluminan la vida y la hacen mucho mejor. Y él, justo él, es una de ellas.


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