Una infidelidad nunca es inofensiva, estas son sus devastadoras consecuencias

Las consecuencias de la infidelidad no son pocas, sino muchas, profundas y variadas. Y no siempre permanecen ocultas como muchas veces se pretende, es más casi, siempre acaban saliendo a la luz. La infidelidad trae consecuencias para todos los involucrados, sea directa o indirectamente.

No sólo las sufre la esposa y los hijos que ven desmoronarse la base de su familia, sino también la amante que eventualmente se da cuenta de que los castillos que se hizo en la mente se derrumban con el pasar de los días, meses y años. El esposo infiel, obviamente también sufre, pues lo que seguramente comenzó como un pequeño desliz, una inocente aventura, le provocó perder la confianza de sus seres queridos, la paz y tranquilidad de su hogar, quizá hasta incluso perderlo todo.

La mujer y la familia del infiel, sufren la infidelidad:

Cuando una mujer se casa, lo que menos se imagina es a su hombre jugando con sus sentimientos, haciéndola perder su dignidad, porque no hay nada más desagradable que tener que imaginarse a su esposo haciendo con otra mujer lo que hace con ella en la intimidad, descubrir que ha sido objeto de la traición, por quien más debía defenderla.
El impacto en la mujer engañada es muy fuerte, aparecen sentimientos de rabia, agresividad, depresión, ansiedad, alteraciones en el sueño, en el apetito, y pérdida de energía.
Puede ocasionar también baja autoestima y desconfianza para relacionarse con otras personas o dar inicio a nueva relación.

La mujer afectada por una infidelidad pensará ¿qué hice mal?, ¿por qué me hizo esto?, ¿qué no está bien en nuestra relación?

Después de una infidelidad, es importante que la afectada no se quede en el papel de víctima. El duelo por lo ocurrido es natural, pero pasado un tiempo debe replantear su vida y darse la oportunidad de reiniciar una nueva relación, si es su deseo.

Muchos hombres consideran que ser infieles a su pareja no causa ningún perjuicio a sus hijos, piensan que los niños son muy resistentes y que pronto se olvidarán de ello y podrán seguir adelante con sus vidas como si nada hubiese pasado. Pero cada vez más investigaciones refutan este punto y señalan que los cambios en el comportamiento del infiel pueden ser fácilmente percibidos por sus hijos y, de esa manera, influir de forma totalmente negativa en su desarrollo emocional.


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