Carta al cielo de un padre que donó los órganos de su hijo

La muerte que da vida: el trasplante de órganos es una suprema muestra de amor, por la que una persona puede seguir viviendo o mejorar su calidad de vida.

Ahora, un hombre quiere conocer a quienes recibieron los órganos de su hijo de 18 años, poniendo un mensaje en las redes sociales, apenas dos semanas después de la muerte del joven.

Y el motivo es conmovedor.

Inesperado

Bruno Jensen murió joven… demasiado joven.

Ya había superado dos operaciones de urgencia. La primera había sido hace un año.

En noviembre del 2017, cuando estaba por terminar el cuarto año del secundario, Bruno se descompuso. Tenía vómitos y dolor de cabeza pero se lo tomó con calma: su padre lo recuerda sonriendo con un “enfriador” de los utilizados por los deportistas para reducir inflamaciones, apoyado en la cabeza.

La tomografía mostró el derrame: el joven había sufrido una “hemorragia subaracnoidea”, un volcado de sangre debajo de la membrana que recubre el cerebro.

Los pronósticos no eran buenos y tuvieron que hacerle una craneotomía para descomprimir la inflación. En la compleja operación, le pusieron una placa en la parte del cráneo que sacaron.

El joven se recuperó, sin ninguna secuela. Los médicos dijeron que era una malformación arteriovenosa, que se habían agarrado a tiempo y que era improbable que volviera a suceder.


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