Un padre comparte el cambio físico de su cuerpo tras ver que no podía jugar con sus hijos

Después de los treinta la vida se hace más dura. Sientes que estás en una etapa de mayor madurez intelectual y muchas otras cosas, pero si durante época de juventud no has tenido buenos hábitos la condición física empieza a pasarte la cuenta.

Ganas bastante peso y eso es normal, pues puede que hayas descuidado por el trabajo, la familia, el estrés diario al que estás sometido. Ya no tienes esos músculos tonificados y lo único que llama la atención es tu panza cervecera. Es cierto, un poco de culpa la tiene la desaceleración del metabolismo, pero no todo perdido, no desesperes.

Un ejemplo de ello es el estadounidense Jeremiah Peterson de 39 años que ha decidido darle un giro a su vida para convertirse en un mejor padre y esposo para su familia. Ha logrado unos resultados tan increíbles en solo seis meses con determinación y esfuerzo, y ahora su familia apenas lo reconoce.

De niño se había comprometido a ponerse en forma, no solo por su aspecto, sino también para hacer frente a los que se metieran con la gente. Era consciente de que eso le serviría más adelante en la vida, pero se dio de lleno contra su realidad cuando se dio que se había convertido un hombre de casi 40 años que tenía un excedente de 45 kilos y que necesitaba de manera urgente cambiar su estilo de vida.

Pasado deportivo

De niño Peterson sufrió ‘bullying’ en la escuela, y esa fue su primera motivación para ponerse en forma para así protegerse y ayudar a quienes pasaran por lo mismo. “En secundaria tomé la decisión de no recibir ni un golpe más. Prácticamente viví en el gimnasio durante una temporada. Elegí entonces, con 15 años, ser fuerte y ganar confianza en mí mismo”, afirma.

Debido a su dedicación a las actividades deportivas, Peterson obtuvo un título en ‘coaching’ del Trinity Bible College en Dakota del Norte. Después de graduarse, abrió su pequeño estudio de entrenamiento personal en Arizona, y ahí conoció a la que sería su esposa, una instructora de yoga. Se casaron y tuvieron su primer hijo luego volvieron a Montana. Abandonaron la vida entrenadores para abrir una tienda de antigüedades, la que se convirtió en su única prioridad.


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