Un niño requiere de 12 abrazos al día para favorecer su desarrollo

El abrazo hace referencia a estrechar entre los brazos o ceñir con los brazos. Se trata de un tipo de saludo o de una muestra de cariño, donde se realiza una leve presión sobre la persona a la que es ofrecido dicho gesto. Los abrazos tienen duración variable y pueden realizarse con los brazos por encima del cuello o por debajo de las axilas.

Los psicólogos destacan que el contacto físico es necesario para el bienestar emocional. Un abrazo ayuda a calmar los nervios, aliviar las tensiones y fortalecer la autoestima.

Este gesto de afecto y de confianza, de compañerismo y de protección, es un tesoro que muchas personas no reciben en su infancia por parte de sus padres o tutores, y las consecuencias de dicha carencia pueden afectar considerablemente su vida emocional.

Si bien, suelen ser una muestra de simpatía, los abrazos igualmente pueden proporcionar como alivio o como lamento ante una circunstancias dificultosa. Reconocemos en la práctica que un abrazo nos calma, y que más de una vez hemos solicitado o necesitado un abrazo, sin frases, para tranquilizarnos y sentirnos queridos. Pero cuando la ciencia de igual forma nos lo corrobora, entonces poseemos más motivos que antes para no pasar de este contenido y hacer la práctica.

En este sentido, Virginia Satir, fue trabajadora social, psicoterapeuta estadounidense y escritora, conocida especialmente por su enfoque en terapia familiar a lo largo de toda su vida, consiguió a certificar en sus trabajos que un niño necesita alrededor de 12 abrazos diarios, puesto que los niños están en continuo crecimiento.

Conozcamos en este momento por qué esto es beneficioso para el cerebro de un niño.


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