Tu novio es muy celoso? Te contamos qué hacer al respecto.

En el arte de amar, alguna dosis de celos es normal, si de lo que se trata es de dar, cuidar y proteger al ser amado. En ese orden de cosas las dudas forman parte de ese proceso que se da cuando iniciamos una relación, pero que finalmente afianzamos. Como todos los extremos son dañinos, de alguna forma la excesiva presencia de los celos perjudica la relación hasta desgastarla. Si se supone que ese mundo en común que generamos cuando estamos en pareja debe propiciar un clima de confianza sobre el cual la relación se irá cimentando con el tiempo, los celos enfermizos no deben formar parte de ese universo para dos en donde los terceros sobran.

Lo primero que hay que aprender a diferenciar es que los celos son sinónimos de obsesión y de posesión, pero nunca de amor. Cuando el amor es auténtico, quizás los pasamos en esa búsqueda de la reciprocidad en la mirada del otro. Esperamos que nos hagan sentir la certeza de cuánto somos amados, como un gesto de protección y atención. Pero la otra cara de la moneda es mucho más oscura, cuando nos referimos a los celos justificando su manifestación en el amor como parte de un todo, y no es así. Ser celoso no es sinónimo de estar enamorado. Refiere más precisamente a quien no confía en sí mismo ni en su pareja.

Quien verdaderamente ama no basa su amor en la flaqueza de la inseguridad que dan los celos, que inspiran posesión y dominio en la sed constante de controlar a la pareja. Eso es en extremo enfermizo. Lo confirma la psicología, los celos son la obsesión de querer poseer a la persona amada.

El amor es mucho más profundo y se consolida, al contrario, en una confianza plena.

Dejar las cuentas claras es lo primero

Al iniciar una relación, siempre es oportuno mantener una buena comunicación con la pareja a fin de poder conocerse mejor y en este afán, saber qué cosas le molestan. Es bueno dejar las cuentas claras desde un principio, partiendo del tipo de relación que desean tener y sobre cómo desean manejarse al respecto.

Para que ese clima de confianza tenga cabida entre los dos, la comunicación debe ser fluida desde el principio. Debes tomar en cuenta que el celoso se sobresalta con el más mínimo detalle, es por ello que hablarlo siempre les ayudará a entenderse mejor.

Las peleas en la calle

Evita los cuadros de discusión callejera. Detén siempre las disputas enfrente de todo el mundo. Es tan desagradable que los demás vean la intimidad de tu relación. De puertas para adentro pueden discutir en un clima de respeto. Explícale que, si algo le molestó y están en la calle, es mejor esperar a que lleguen a un lugar tranquilo donde puedan conversar con más calma. Te en cuenta que, si permites esto una vez, podrá repetirse varias veces y acabarás cansándote de este mal trato.

Las salidas con los amigos


Si sabes que es celoso, ten cuidado cuando salen con tus amigos. Hazle sentir seguro. Demuéstrale que no tiene nada de qué temer. Valóralo y dale su lugar delante de ellos.

Tampoco permitas que los celos de él pasen la línea de lo normal y terminen dominando la relación. Debes tener cuidado, pero no al punto de tener que cambiar tu vida en virtud de sus celos, como tampoco debes permitir que te haga sentir culpable por los celos que tiene o los problemas a largo plazo que esto pueda generar en la pareja. Todo tiene un límite. Tenlo muy presente.

¿Cuándo los celos pueden terminar con la relación?


En principio, la paciencia y la tranquilidad deben ser tus mejores armas. Lo harás sentir seguro de que si estás a su lado es porque lo amas y que no necesita preocuparse. Pero si has puesto todo tu empeño en que la relación mejore y sientes que de la otra parte la situación es irreversible, lo mejor será detener la marcha y reiniciar el camino.

Tienes que pensar que con el correr del tiempo todo puede empeorar. Peor será aún si decides formar una familia junto a él y que tus hijos presencien la actitud del padre. Convivir en ese clima de desconfianza no solo te hará daño a ti sino también a los niños que estén criando que sentirán ese malestar y ese clima de desconfianza e inseguridad permanente.

Todo con el correr del tiempo te afectará emocionalmente. En esa búsqueda del bien común que deben hacer entre los dos, la desconfianza es el peor de los aliados. Tropezar con ella no construye, sino que destruye todo a su paso hasta que ya no quede nada.

No te acostumbres a soportar este clima de convivencia. Hay mujeres que creen que el amor todo lo soporta, pero eso es un gran engaño. Ningún amor genuino inspira desconfianza.

Si el problema se agrava demasiado pueden hacer un alto y detenerse a conversar de qué manera solucionarlo o bien, disponerse a recurrir a un profesional que les indique los caminos posibles a seguir, en el caso en que crean plenamente que pueden salvar la relación. De lo contrario será mejor que cada uno retome su vida.

Si lo que prefieren es continuar

Como mencionábamos al principio, lo mejor siempre será recurrir al diálogo. Si el problema viene agravándose, proponle una tregua. Pero para ello ambos deben estar de acuerdo. La idea es que intenten reconstruir y recomenzar su historia. Volver a tomar en las manos la punta del ovillo que ha quedado perdida. Hacer un trato de convivencia es parte del poner en práctica la voluntad de intentar cambiar la situación. Que en esta experiencia intenten dejar reglas claras y frente a un compromiso de cambio de su parte si tú le estás ofreciendo toda la confianza que necesita.

Se tratará de intentarlo de nuevo, de hacer un mutuo esfuerzo por sacar adelante su relación si el amor que los ha unido es verdadero.