Tú me mandaste al diablo ¿y yo?… yo encontré el verdadero amor

“En la absoluta oscuridad, podemos apreciar cuan brillantes son las estrellas” y aunque suene a cliché es algo que solo comprendemos después de pasar por una situación que nos ha desgarrado el corazón porque sentimos que dimos lo mejor de nosotras y todo lo que recibimos fueron mentiras, evasivas, de un ser que terminó convertido en el más grande de los cobardes e insensibles, quien fue superado por su pasado, sus dramas y quien sabe cuántas cosas más, un ser que no tuvo el valor para reconocer y valorar a la maravillosa mujer que tenía a su lado, la que hubiese dado su vida por él sin siquiera titubear.


Cuando por fin somos valientes tomamos la decisión de reclamar y buscar respuestas, pero que creen, nunca las hubo; porque para ellos fue mejor mandarnos al carajo que afrontar sus errores y aprender de estos. Y algunas tardamos solo días, otras meses y algunas muchos años en comprender que todos los seres humanos no tenemos la capacidad de dar Amor al recibir Amor, que no somos responsables de lo que recibimos de los demás, aún cuando nosotras hallamos dado lo mejor, eso no es garantía de nada si a la hora de escoger pareja no supimos hacerlo bien.

Y no es que haya un manual de como escoger pareja de forma correcta, nada de eso, sino que debemos dejar de pensar que solo con una pareja vamos a lograr ser felices, esa idea debemos desterrarla por siempre de nuestra mente y lo que debemos hacer es luchar por ser mejores seres humanos cada día, aceptarnos tal cual somos, con defectos y virtudes, tratar de comprender que toda situación que es permitida en nuestras vidas, siempre tendrá un propósito de parte de Dios, porque después de ese dolor seremos mucho más fuertes y seguras, así cuando alguien venga de nuevo y quiera hacer parte de nuestras vidas, esta persona debe ganarse ese lugar demostrando con actos que merece hacer parte de nuestra felicidad.

En su debido momento el sufrimiento se acaba y empezamos a ver que siempre después de la tempestad viene la calma y que es en esos momentos cuando la felicidad que otrora te fue tan esquiva se convertirá en algo común de tu diario vivir y es que no se nos puede olvidar que la vida está ligada a la ley de la siembra, podemos llamarlo como quieran, Karma, causa y efecto, el eco del universo, así que no debemos temer si tenemos la certeza de que estamos en este mundo para ser felices y en ese trasegar somos coherentes y no andamos por la vida haciéndole daño a los demás, créanme, más temprano que tarde todo eso que anhelabas con todo tu corazón, se hará realidad. Y no hay peor castigo para esa persona que te mandó al carajo que verte feliz y saber que cuando él te dejó eras una persona y que hoy día eres una totalmente diferente y mucho mejor que la versión que él osó lastimar.

Por eso ten presente que nada es para siempre, que si en estos momentos estás pasando por una mala etapa en tu vida y sientes que es muy poco lo que puedes hacer para cambiar esa situación, nuestra recomendación es que te tomes las cosas con calma, porque los problemas no son grandes ni pequeños, son solo problemas y somos nosotros quienes les damos el tamaño e importancia que terminan adquiriendo en nuestras vidas, es por ello que de toda situación que nos causa dolor debemos tener la mejor disposición para ver lo bueno en medio de la tormenta más grande.

Y tú por fin aprendes que el amor es correspondencia que si amas con locura y desinterés, la persona que recibe estos sentimientos tan especiales, debe profesarlos por ti también, solo así habrá un balance sano que equilibrará tu vida y empezarás a ser cada día más agradecida con lo que tienes y mucho más feliz con todo tu entorno.

Comprendes lo importante que es saber soltar a tiempo y no desgastarte en batallas que al final vas a terminar perdiendo y que puedan causar en ti un desgaste emocional con muchas consecuencias negativas. Por eso sigue tu camino tranquila y entiende que la vida en algunas ocasiones nos enseña con amor y que otras veces nos enseña con dolor, pero que todos en el momento en que Dios lo considere necesario tendremos la cosecha de lo que hemos sembrado a lo largo de nuestras vidas y solo de nosotros depende que esa cosecha nos llene la vida de sonrisas y alegría o que nos ocurra todo lo contrario y recibamos nuestro merecido.

Lo mejor de todo es que en nuestro resurgir comprendemos a cabalidad el significado de la palabra Amor y terminamos aceptando que quien te terminó mandando al carajo no conoce ese verdadero significado. En consecuencia tú ya más madura y transformada en un mejor ser humano, vas a atraer y sobre todo a reconocer un hombre de verdad, que comparta contigo todos esos valores y sentimientos que te hacen ser una mujer maravillosa, capaz de ser feliz sin que ningún príncipe de cuento de hadas venga a rescatarla, porque ella decidió convertirse en la heroína de su propia historia y esto le permitió encontrar a un hombre igual de maravilloso que ella.


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