Traicionar es una decisión, no un desliz…

La traición, en su sentido más amplio, no se limita a la infidelidad entre parejas. La traición también puede ser social, familiar, profesional o incluso en relación con nuestros propios ideales.

Estamos socialmente condicionados para ser fieles, y cuando se trata de relaciones, existe una constitución secreta que rige a todas las parejas en la tierra: no traicionar de ninguna manera.

Independientemente del estilo en el que aparezca, las marcas que deja son profundas y eternas.

Los traidores no necesitan razón para traicionar. Ellos necesitan oportunidades. Quien traicione está más preocupado por las excusas que darán por el error que por las consecuencias del acto.

Traicionar es cualquier forma de lastimar a quien, un día, confió en ti. Nos traicionamos de tantas maneras que a menudo no somos conscientes de ello.


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