Tips para enfrentar la ansiedad

La ansiedad forma parte de la vida del ser humano.

Una persona puede experimentarla antes de rendir un examen o al caminar por una calle desconocida. Este tipo de ansiedad puede resultar útil, porque puede propiciar que la persona esté más alerta o sea más cuidadosa. En estos casos, la ansiedad suele terminar poco después de salir de la situación que la provocó. Esto sería lo esperable y saludable, pero el problema es que para muchísimas personas la ansiedad no desaparece e incluso empeora con el tiempo.

Su característica esencial es un sentimiento de desazón generalizado y persistente, así como una intranquilidad sin causa específica. La persona se siente nerviosa en todo momento y puede experimentar también temblores, tensión muscular, exceso de sudoración, mareos y vértigos, taquicardia y molestias a nivel del sistema digestivo.

Es un trastorno más frecuente en las mujeres y su evolución depende de las características de la persona, aunque tiende a ser fluctuante y crónico.

Puede darse también en los niños, quienes suelen manifestar una necesidad constante de seguridad y atención y quejarse reiteradamente.

Los desencadenantes

Hay tres características en las personas que experimentan ansiedad:

– Se preocupan excesivamente por posibles desgracias futuras, lo que le impide concentrarse en su vida diaria. Hay una sensación de sentirse “al límite” de sus fuerzas para soportar las situaciones diarias.

– A nivel físico hay varias manifestaciones, como tensión muscular, agitación psicomotriz, cefaleas frecuentes, temblores, etc.

– Son frecuentes otras manifestaciones a nivel corporal, como sudoración excesiva, mareos, taquicardias o taquipnea, molestias a nivel del sistema digestivo, vértigo, sequedad de boca, etc.


Para muchos, la ansiedad es cosa de todos los días, pero para la gran mayoría, es algo que aparece por momentos y causado por situaciones específicas, conscientes o no. Si esto no se maneja adecuadamente, puede convertirse en algo muy abrumador, pasar a ser permanente y terminar afectando en el plano emocional y físico.

Como primera medida, es importante reconocer los factores desencadenantes de la ansiedad; hay varios posibles, por lo que lo primero es identificar la causa en el caso particular.

Estos son algunos posibles desencadenantes.


1- El alcohol suele estar en la génesis de muchas situaciones de ansiedad. No son raros los casos de personas que, después de un día largo y estresante, toman algo para relajarse. El alcohol podría funcionar como un calmante, pero también es un depresivo temporal del sistema nervioso y después de unos tragos, puede realmente provocar ansiedad.

2- El apartarse de los demás es uno de los desencadenantes de la ansiedad más silencioso. Cuando una persona estás estresada y ansiosa, normalmente no quiere salir y conocer personas y es posible que solo desee acostarse en la cama. El inconveniente es que el apartamiento extremo puede llevar a una ansiedad aún mayor, entrando así en una peligrosa espiral.

3- El exceso de trabajo puede llevar a complejas situaciones de ansiedad. Estas pueden ser provocadas por el propio entorno laboral o estar generadas por situaciones de la vida personal. En estos casos, muchas personas optan por trabajar más tiempo, un intento de “ahogar” los problemas, pero esto también genera problemas, porque la situación de fondo no se soluciona y el exceso de horas influye en el descanso y en la ansiedad.

4- El cuerpo y el cerebro se alimentan por la comida que ingerimos, por lo que es necesaria una cantidad adecuada y equilibrada de nutrientes para mantenerte en buen estado mental y físico. Una dieta llena de comida rápida y otros alimentos procesados, tan comunes hoy en día, no brindan al organismo los nutrientes necesarios. Para evitar el estrés físico y mental y la ansiedad resultante, es importante una dieta sana y bien equilibrada, llena de alimentos naturales y enteros.

5- La dieta inadecuada también puede provocar sobrepeso y afectar tu imagen corporal, lo que añade un factor extra de ansiedad que, muchas veces, se “soluciona” con más comida chatarra… y el ciclo se intensifica.


6- Las situaciones de ansiedad pueden influir en la cantidad y la calidad del sueño y esto a su vez, genera más ansiedad: cuanto más tratas de dormir, se intensifica la ansiedad. El sueño es fundamental para mantener la mente y el cuerpo sanos y cualquier alteración en él, afecta el estado mental. Procura mantener una rutina del sueño adecuada y evita la ingesta continua de medicamentos para dormir, pues pueden agravar el problema.


7- Cuando las situaciones de ansiedad y estrés hacen permanentes, puede afectar negativamente los niveles de azúcar en la sangre. Si la cantidad de glucosa y otros nutrientes en sangre no es adecuada, el cerebro no puede funcionar correctamente, afectando diversas funciones y habilidades. Los niveles bajos de azúcar en la sangre también pueden causar mareos y debilidad. A nivel cerebral, el bajo nivel de azúcar en sangre crea un estrés y el órgano ve esto como una amenaza, lo que puede provocar ansiedad.

Cómo enfrentarla

– Una de las claves contra la ansiedad es no evitar aquello que la genera, ya sea una situación, un encuentro, una prueba, etc. Paradójicamente, vivir “escapando” de la situación que genera ansiedad es una actitud que genera ansiedad.

– Ciertas actitudes físicas son útiles para enfrentar un momento de ansiedad: una rerpiración abdominal profunda te servirá para relajarse física y mentalmente e ir tomando paulatinamente el control de la situación. Respira en forma pausada, eso te ayudará a equilibrar el organismo y recuperar las energías necesarias para enfrentar la situación.

– Es importante también que adoptes una actitud positiva y optimista: si buscas siempre lo negativo posiblemente lo encuentres, porque nada es perfecto.

– Adopta un estilo de vida saludable, aliméntate adecuadamente y haz una rutina de ejercicio físico: media hora de caminata al día puede hacer una gran diferencia. Duerme la cantidad de horas necesarias, ocho horas es lo adecuado para la mayoría de las personas.

– Aprender a manejar el estrés es vital para que no se haga crónico y desemboque en ansiedad, que puede llevar a muchos otros problemas de salud. Practicar yoga, tener actividad física como caminatas o corridas, leer, pintar o un baño de burbujas en la noche, pueden ser soluciones a este problema. Encuentra una actividad que te permita desestresarte.

– No te guardes tus problemas, habla con un familiar o un amigo. Si es necesario, busca ayuda profesional.


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