Típicas reglas que NO Sirven Para Una Relación

Cuando dos personas contraen matrimonio, nunca faltan las advertencias y los consejos, desde la familia, compañeros de trabajo, amigos, y hasta los vecinos más metiches. Afortunadamente no siempre tienes porqué seguir las reglas para sobrevivir y en este caso, es recomendable construir tus propias reglas conjunto con tu pareja para una relación más llevadera.

El punto es que cada relación y cada persona es diferente; si bien hay ciertos consejos que podrían servirte en tu matrimonio, puede no servir de la misma manera para otros y viceversa.

Ten en cuenta que no hay reglas buenas o reglas malas en pareja. De hecho, no existe ni una regla asociada con la longevidad, satisfacción y salud de una relación. Lo que funciona para unos, podría no funcionar para otros. Pero sí hay dos cosas que sirven verdaderamente para construir reglas en un matrimonio: primero tienen que estar de acuerdo ambos, segundo, deben ser flexibles y tolerantes con el otro.

Hazlo feliz en la cama y jamás será infiel

En verdad ni se imaginan lo falso que es esto. Esta regla es muy chocante y hasta machista si se quiere porque te hace sentir inseguridad sobre el compromiso de tu pareja y te enseña a desempeñarte como un objeto sexual para mantener tu relación, como si su fidelidad dependiera de ti y no de él. También te presiona a tener relaciones aún cuando no queremos con el objetivo de mantenerlo satisfecho y eso nunca deberíamos permitirlo, pues estaría violentando tu voluntad. Por fortuna ya hay investigaciones científicas que demuestran lo contrario, que la gente infiel realmente no busca a otra persona porque tiene una mala vida sexual con su pareja. Obviamente no vamos a decir que el sexo no es importante en la relación de pareja, de hecho lo es, pero no deberías sentir que es un factor clave para la satisfacción y el sentido de compromiso de tu pareja hacia ti.

Cede para mantener la paz

Es cierto que hay cosas que son tan minúsculas por las cuales no vale la pena discutir y es mejor hacerlas pasar, pero la realidad en la convivencia es que no es nada saludable evitar peleas de pareja, no vayas al extremo de inventarlas tampoco, pero si se va a discutir que sea por algo que de verdad valga la pena y tenga una solución, o cuando se necesita tomar una decisión realmente importante y trascendental. Esta regla nos hace pensar que lo ideal es ceder, a pesar de tener razón, para no entrar en conflicto y favorecer así el ambiente de paz, entonces más que la verdad o la razón predomina la terquedad del que sostiene con más tenacidad su posición. Sin embargo, esta filosofía sólo crea resentimiento ya que el cede siempre va a adoptar una actitud de derrotado así como el que no cede adoptará la actitud de vencedor y se pierde de esa manera el objetivo real de la discusión que era llegar a una solución de un punto cualquiera, para convertirse en una competencia. En contra partida sabemos que una relación saludable tiene conflictos, pues lógico, son dos personas que piensan diferentes y buscan un punto medio, eso es normal. Y una relación mucho más saludable aún es aquella que sabe navegar entre conversaciones difíciles y decisiones importantes sin perder el equilibrio y sin desmeritar el uno al otro.

No hay que tener secretos

Aunque no deberías en cierta forma ocultarle cosas importantes a tu pareja, especialmente si involucra la relación, esta regla los anima a no tener vidas independientes, o bien a que nuestra vida se vea sumida a la otra. Se considera alta traición reclamar tu propio espacio o tener una vida fuera de lo que es la relación de pareja y no divulgar todos tus secretos, ese es el momento donde se empiezan a fabricar todas las películas mentales que uno pueda.

La independencia se ve como algo malo, como una falta de respeto al otro, cuando en realidad es una cosa indispensable. Las parejas de hoy en día deben aplicar y reconocer la importancia de su propia “soledad”. Obviamente no significa que tendrás una relación fría y aislada, pero deben aprender a apoyarse por separado para tener una relación más interesante, dinámica y saludable dentro del marco del respeto.

No te vayas a dormir enojada

La verdad es que a veces uno de los dos tendrá que irse a la cama disgustado y tampoco es una tragedia. Y aunque esta regla tiene las más buenas intenciones, obliga a la gente a “reconciliarse” de manera forzada en un periodo corto de tiempo. Consecuentemente las disculpas no siempre son sinceras y la reconciliación no aporta nada positivo. La verdad sería importante ponerlo en práctica pero no por el mero compromiso de disculparse el uno al otro, sino por el ejercicio de la tolerancia que debe haber entre ambos como un equipo que son.

Cada persona es diferente y por consiguiente tiene diferentes procesos, hay personas que necesitan más tiempo que otras para procesar sus sentimientos y pensamientos para hacer retrospectiva. De hecho, la verdad más pura aquí es que las conversaciones agitadas sólo empeoran las cosas.

No digas nada que pueda enojarlo

Cómo si la absoluta responsabilidad de la situación recayera en las palabras que dices y no en lo acontecido realmente. No deberías evitar discutir algo que te afecta sólo porque la conversación será incómoda. También es una manera de justificar la poca capacidad de tu pareja para afrontar una situación con madurez, y por supuesto esto no es nada saludable para tu relación, si algo te molesta, es importante que lo hables (no lo grites, no lo reclames) pero háblalo, no evites por temor a su comportamiento. Busca un buen momento para conversarlo y simplemente hazlo. Y si a pesar de todo el ambiente propicio que haz creado para encarar el conflicto él se altera, analiza todo, tal vez el problema de sea el conflicto en cuestión sino tu pareja misma.


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