Tener un hijo varón es conseguir un príncipe azul eterno


Un hijo varón, un rey sin corona

Con la llegada del hijo varón entiendes que el hombre de tu vida ha llegado para alojarse en el corazón por toda la eternidad. Sin embargo, no encontrarás al rey de todos tus palacios en un castillo durante un baile concurrido y luciendo un vestido descomunal.

Aunque espera por ti dentro de tu propio vientre, la primera cita tiene lugar en una fría sala de hospital y te encuentra vistiendo un camisón con motivos infantiles. Por su parte, él se presenta paradójicamente tan estruendoso como parsimonioso y sin traje de sastrería, sino desnudo.

Como madre de un hijo varón, aun sin saberlo ni imaginarlo, te encuentras nada menos que dando vida al “novio perfecto”, sentando las bases de cómo debe tratarse a una dama y ser un caballero. Tu pequeño algún día será un hombre, entonces forja en tu príncipe azul valores como respeto, honestidad, cariño y lealtad.
No pudiste actuar como una “lady” en ese primer encuentro con tu príncipe azul. Se te cayeron los papeles con solo vislumbrar en tu niño el futuro y la vida misma, por lo que no pudiste contener el llanto y romper en una catarata de besos y ‘apretujones’.


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