¿Te sientes mal? Reinvéntate para ser feliz

Habrás escuchado muchas veces que siempre debes ser la misma persona en todos los lugares y siempre mantenerte fiel a tu identidad.

Si bien a simple vista parece una buena idea, esta frase puede esconder algo negativo: llevarnos mantener lealtades y formas de actuar que, en ocasiones, se vuelven inútiles y perjudiciales para nosotros.

Debemos tomar consciencia de algo muy importante: somos seres que estamos en constante transformación y cuando olvidamos eso, actuamos en contra de nuestra propia esencia.

Activa una de las fuentes de bienestar emocional más potente: reinvéntate.

Cambio y más cambio

Puede llegar bajo la forma de un evento puntual o como la suma de pequeñas cosas, pero es un hecho que los organismo vivos cambian si su ambiente así se lo exige, es la clave para la adaptación y seguir sobreviviendo.

En forma similar, cuando experimentas frustraciones, crisis, obstáculos, malestares abrumadores e inmovilizantes, es tu momento de hacer ajustes. El fracaso, el dolor y los retos, más allá del “mal momento” que implican, resultan muy poderosos para la reinvención.

La flexibilidad brinda una mayor posibilidad de respuesta adecuada e implica una menor posibilidad de frustración.

Aunque puede no es nada fácil, reinventarse puede significar la puerta de entrada a una existencia más plena y feliz.

Somos seres que compartimos nuestra vida con otras personas, no existe ser humano que pueda vivir en soledad. Esto significa interactuar con diferentes culturas en el trabajo y en el estudio e incluso al caminar por la calle.

Nuestras creencias y nuestras maneras de actuar y pensar son puestas a prueba constantemente por los retos que elegimos ( o a los cuales nos vemos enfrentados). Muchos de ellos serán pequeños y sin gran importancia, pero siempre habrá otros más significativos y que pueden representar un gran cambio.

En una realidad que está en constante cambio, resistirse a él puede generar conflictos y malestar. En cambio, si reconoces tu naturaleza cambiante y haces que sea una herramienta para enfrentarte a la realidad en forma más adecuada, te sentirás mejor contigo y más feliz.

Cómo hacerlo

Somos seres en constante cambio: nuestras creencias, nuestros conocimientos, la forma en que manejamos las emociones y hasta el cuerpo, todo puede cambiar y a veces, en lapsos cortos.

Si no te sientes bien contigo, es posible que haya una circunstancia que no está siendo convenientemente enfrentada.

Estos son algunos pasos que debes tomar.

1. Para, tómate un tiempo para ti misma. Mira todos los aspectos de tu vida: trabajo, relaciones de amistad y de pareja, finanzas, salud, espiritualidad; agrega todos los aspectos que sean necesarios para ti. Evalúa los puntos fuertes de tu presente, también considera los aspectos que quieres mejorar. No seas condescendiente contigo, pero tampoco dura: solo objetiva. Sé un poco egoísta: está muy bien mirar por los demás, pero siempre es fundamental hacer lo mismo contigo.

2. Dale al pasado el lugar que se merece: a veces pensamos que nuestro pasado es la razón por la que somos lo que somos. “Estaría mejor no hubiese vivido eso”, “Yo soy así porque siempre he sido así y así seguiré siendo”, son algunas frases que aparecen en este momento. Esta es una parte de la historia: gracias a todo lo que viviste, a los momentos más felices pero también a los más difíciles, a las personas (buenas y malas) que han estado en tu historia, tienes grandes herramientas (experiencia, habilidades, fortaleza) que te permiten enfrentarte a la realidad. Sin embargo, hay cosas que has querido cambiar hace un buen tiempo y no lo has hecho, simplemente porque creíste que no podías, que seguías siendo la misma persona a la que le ocurrieron todas esas cosas.

3. Observa, clasifica, desecha: Al mirar tu situación y tu pasado, te darás cuenta que tienes un gran bagaje de aprendizajes y elementos que debes conservar, porque son extremadamente valiosos. Anota tus virtudes (como siempre, con máxima sinceridad) así como los lastres del pasado que te impiden avanzar. Lo pasado, pisado: te debe servir como una enseñanza, pero no es un ancla que te ata y te impide navegar en tu realidad presente. Recuerda que la vida es como una rueda: en algunos momentos estarás contra el piso y en otros, arriba… y esto se repite con cada vuelta.

4. La reinvención no es solo dejar de ser quien eres, sino también conservar aquello que te empodera y te sirve como una herramienta de vida. Es muy importante que aprendas a soltar las personas, las situaciones y los hábitos que no te son positivos o que directamente, son perjudiciales, pero también que conserves lo que resulte positivo para ti.

5. No te autocastigues por tus errores, todos nos equivocamos, es algo normal en el ser humano. Pero lo importante es recomponerse, extraer las enseñanzas de los hechos y asimilarlo como una experiencia útil de vida. Mortificarte permanentemente no te proporciona nada positivo.

6. A veces sabemos lo que tenemos que hacer, pero lo vemos tan grande que nos parece imposible. Comienza por pequeños cambios, que te permitirán ir en la dirección correcta. Puedes anotar las “escalas” necesarias para llegar a lo que deseas, de forma que tengas objetivos más accesibles: a medida que los vayas logrando, sentirás una mayor motivación para seguir adelante.

7. Puede parecer muy tonto, pero cambia tu cara: enfréntate al espejo con tu mejor sonrisa y di en voz alta: “soy genial”. Luego, piensa en las cosas que lograste en los últimos días o semanas o quizás, tus grandes logros. Comienza siempre así el día.

8. Habla contigo misma, pregunta y responde. Algunos piensan que es “cosa de locos”, pero varios estudios confirman que lo hacen las personas más inteligentes.

9. 9 Aliméntate saludablemente y dedica aunque sea media hora al día para tener actividad física, hará cambios fundamentales en tu organismo, te sentirás mejor y con mayor autoestima, lo que te permitirá enfrentar con más fuerza los cambios que te propongas.

10.Da la bienvenida a lo nuevo en tu vida. Si cambia tu entorno, debes ajustarte y acomodarte el mismo. No niegues tus emociones y miedos, pero no permitas que ellos te inmovilicen. Charla de tus proyectos, pero solo con las personas que te quieren bien, podrán darte otros puntos de vista y apoyarte. Rodéate de gente positiva y que te aporte, deja afuera lo negativo.


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