¿Te sientes desmotivada? Estos consejos podrían ayudarte

1) La clave es siempre dar un paso hacia atrás y ver las cosas en perspectiva.

Para ayudarte a que puedas mantener la motivación y terminar los proyectos que te propones, te recomendamos que puedas dar un paso hacia atrás y que puedas ver las cosas de acuerdo a una perspectiva útil, que te ayude a continuar a pesar de que no tengas ganas.


Estos proyectos pueden ser personales, laborales, metas deportivas, etc. Independiente de lo que se trate el proyecto en sí, la motivación es en cierto modo parecida a un músculo, es decir se cansa cuando lo usamos mucho.

Entonces, ¿qué hacemos cuando por un lado estamos desmotivados pero por otro lado, sentimos que debiésemos seguir hasta terminar con nuestro proyecto? ¿qué hacemos cuando la desmotivación dura semanas? ¿Y si más encima, hemos tenido una mala racha y nos han pasado acontecimientos que no hemos superado? Es en esos momentos en donde la facilidad que teníamos en un principio para hacer lo que debíamos, parece una sensación que hemos dejado bien atrás.

La desmotivación es una sensación bien común, es normal que sientas que debes hacer demasiadas cosas, que frecuentemente pienses que el día debería tener más horas para que realices todo lo que te propones. Lo anterior, representa un ritmo acelerado de vida y nos trae como consecuencia que nos podamos sentir sobrepasadas por nuestra propia mente.


Como mencionamos, para evitar que las sensaciones se apoderen de ti, la clave es dar un paso hacia atrás y ver las cosas en perspectiva. Otra cosa que te puede ayudar cuando pasas por estos momentos es mirar a tu alrededor y preguntarte ¿qué me está haciendo sentir de esta manera? ¿qué es lo que me hace sentir tan estresada o sensible? ¿me tengo que preocupar más por mi y empezar a comer mejor y a dormir un poco más?

La mayoría de las veces, es mucho más fácil poder ignorar todas estas preguntas, y tratar de seguir adelante como en un piloto automático. Pero debemos recordar el tratar de darnos la importancia que tenemos, y tratarnos de la misma manera en que nos relacionamos con un ser querido o con nuestra mejor amiga.


2) Metas que te motiven

Hablando de las metas laborales, podemos decir que no siempre te tiene sentido desde un principio, incluso puede ser que no las encuentres acorde a lo que se está haciendo realmente. Sin embargo, una manera de lidiar con esto es hacer que la meta sea tuya: entonces puedes preguntarte ¿Qué positivo pasaría si es que logras la meta?¿Qué puedes aprender de toda esta experiencia?¿Podrás conocer a personas nuevas? ¿Te estás desarrollando?


Todas las preguntas apuntan a que veas el vaso medio lleno, éstas te mantendrán enfocada en conseguir algo más que la meta que te proponen. Así que aunque la meta laboral no sea 100% personal, siempre puedes transformarla a algo personal.

3) No entiendes realmente qué es lo que te hace sentir así


Esta es una pregunta que ya planteamos, pero nos parece importante poder profundizar al respecto, ya que una parte crucial para poder solucionar de raíz este problema es comprender qué es lo que está causando tu falta de motivación.


Así que detente por un momento, siéntate contigo misma y permítete darte un tiempo para pensar. Es posible que no te puedas preguntar ciertas cosas o que no te animarás a ser muy honesta contigo misma. Pero recuerda que no deberías juzgarte tú misma, eso déjalo para los demás. Tampoco debes cuidar las apariencias. Este es un momento para que puedas ser honesta y resolver el problema. Así que toma en cuenta tus propias preguntas y respuestas y reflexiona cómo puede ser útil esta información en función de solucionar tu problema.

4) No recuerdas porque estás haciendo lo que estás haciendo


En algún minuto te comprometiste a terminar este proyecto y tal vez, tenías razones para hacerlo. Así que intenta reforzar este por qué todos los días por al menos 10 minutos. Puedes incluir una pequeña visualización de tu futuro, de las personas cuyas vidas recibirán este impacto positivo acerca de todo lo que hagas.


Es muy fácil perderse en los pequeños conflictos o en que a veces el proceso en el que estamos inmersos no funciona, es fácil perder de vista la visión amplia que podemos tener en un principio.

Por ejemplo, un escenario particularmente duro para las mujeres es cuando vuelven al trabajo luego de haber tenido a un bebé. Es en estos casos, en donde te aconsejamos tener presente que estás trabajando para darle una mejor vida a tu hijo y a ti misma.

5) Con este ejercicio siempre conocerás la razón de tus acciones.


Trata de darle más espacio en tu vida a las cosas que te motivan que a los conflictos. Una manera de hacer esto es hablar con tu familia y amigos, acerca de tus proyectos y de por qué estos te motivan.

Es más fácil tener motivación cuando vemos resultados claros y concretos. Así que si es que es un reto para ti el encontrar tu propia motivación, entonces pregúntale a alguien cercano, puede ser tu mamá o tu papá, el por qué decidieron entrar a la universidad o por qué decidieron continuar con su trabajo tanto tiempo hasta conseguir un ascenso. Puedes preguntar a creadores de empresa, por qué eligieron ese camino. O tal vez, puedes preguntarle a tu hermana qué es lo que la hace salir a correr todos los días, a pesar de que el clima a veces no la acompañe.


6) No seas demasiado dura contigo misma

Si es que tienes una tendencia a ser perfeccionista, lo más probable es que esto acabe con tu motivación. Así que date respiros, tente paciencia, confía en que estás aprendiendo y que es posible que no hagas todo de la manera más efectiva. Lo único que importa es que logres encontrar el camino y continuar el viaje.


7) Prémiate y crea rutinas de trabajo que incluyan descansos programados

La mejor manera de premiar a tu cerebro luego de hacer cosas que no le gustan es: descansar de 10 a 15 minutos por cada 45 o 50 minutos de trabajo y prémiate cada acierto, por lograr hacer lo que no querías hacer por esa cantidad de tiempo.

Si bien, todos queremos no sentirnos obligados y queremos encontrar algo que realmente nos apasione, pero muchas veces tenemos que hacer cosas que no nos interesan también. Así que para que te ayudes a enfrentar la desmotivación, te dejamos estos tips. ¿Se te ocurre otro? ¡Cuéntanos en los comentarios!


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