Su propio hijo los traicionó dejándolos sin casa. Quedaron sin nada.

Dos personas mayores habitan en una chabola actualmente situada en un valle de la población de San Ramón, en el municipio de San Antonio Sacatepéquez, Guatemala. El matrimonio formado por Teresa Coyoy, de 80 años, y Miguel Ramírez Minchez, de 82, tuvo que erigir un refugio de condiciones tercermundistas para poder tener un sitio en el que dormir y estar seguros. Cobijo que consiste en una pobre lona de plástico y unos cuantos maderos…

No obstante, y ante lo que se pueda pensar de ellos en primer lugar, lo cierto es que no hace mucho sus vidas no eran tan miserables. Ramírez y Coyoy lucharon durante muchísimos años para construir un hogar en el que sus descendientes pudieran vivir sin ningún tipo de miedo. Pero parece ser que ninguno de sus esfuerzos fue suficiente, ya que desde hace poco más de un año fueron condenados a dormitar como vagabundos…

El punto más lamentable de este relato tiene que ver con uno de los hijos del matrimonio, el cual los traicionó de la forma más cruel posible. Tanto Teresa como Miguel habían vivido bien felices durante muchos años y habían conseguido proporcionar una casa digna a sus pequeños, y parte de sus planes era legarla. Así fue como la pareja de ancianos quiso dar en herencia antes de morir lo que había sido su hogar siempre.


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