Sola y sin amor… pero con la fe intacta en Dios

La fe es una de las cosas más maravillosas que podemos tener en nuestro corazón, es lo que nos hace poder enfrentar con la frente en alto ciertas situaciones difíciles que podemos vivir, es lo que nos hace encontrarle sentido a situaciones que a veces no queremos vivir. Finalmente, es lo que nos hace sobrevivir al sentimiento de estar sufriendo en vano. Todos sabemos que no todo en nuestra vida ha sido bueno, que ciertamente hay episodios que si bien, nos han enseñado cosas que teníamos que aprender, también han sido una gran fuente de sufrimiento en su momento. A pesar de que con el tiempo, podemos sentir una fuerte sensación de agradecimiento y nos podemos dar cuenta de que nos ayudaron a ser la persona que somos hoy.

Yo creo que todos alguna vez nos hemos entregado por completo a algún amor, y nos hemos enamorado de manera plena y total. Y luego de un tiempo, hemos decidido terminar con esta relación, por lo que nos hemos quedado sintiendo una sensación de abandono o de vacío.
La verdad es que la vida no es sencilla, a pesar de que a veces todo parece estar bien, también hay otros momentos en dónde nos sentimos retados o incluso derrotados. Y es en esos momentos, en los que debiésemos recordar que hemos podido con todo, que ya nos hemos levantado una y otra vez y que esta vez no será distinto.


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