Síndrome de Burnout en las madres de hoy.

Ser madre es una experiencia maravillosa, Pero también resulta bastante agotador. Significa estar 24 horas, los 7 días de la semana, los 365 días del año sin descanso, al cuidado de un pequeño ser humano.

Noches sin dormir y días que parecen no acabar, ni hablar si tienes además hijos mayores, entonces se suman el colegio, las tareas, la comida, la compra, la ropa, la limpieza de la casa, que apenas terminas de poner orden y limpiar, encuentras que todo está sucio y desordenado de nuevo, lo cual te genera una intensa sensación de frustración e impotencia que hace cuestionarte el sentido y el valor de lo que estás haciendo.
El estrés emocional y las presiones que vienen por todos lados a todos los niveles: social, laboral y familiar.

A esos días extenuantes a los que a veces no da tiempo ni para darse una ducha, sueñas con que el bebé se duerma para descansar, pero al final, acabas usando ese ratito para hacer otras cosas, la presión laboral para quienes tienen un trabajo fuera de casa y la presión social de ser “una madre perfecta” y sentirte juzgada por tu entorno, agravan aún más esa sensación de frustración, te sientes agotada y que ya no puedes más.
¿Te sientes identificada con todo esto? Entonces puede que estés sufriendo el síndrome de burnout o agotamiento extremo.

¿Que es el síndrome de Burnout?


El síndrome de burnout sería la respuesta extrema al estrés crónico originado en el contexto laboral y tendría repercusiones de índole individual, pero también afectaría a aspectos organizacionales y sociales. Desde los años ochenta, los investigadores no han dejado de interesarse por este fenómeno, pero no es hasta finales de los noventa, cuando existe un cierto consenso sobre sus causas y consecuencias.
Wikipedia lo define también como: “síndrome de desgaste profesional”, que se trata de “una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores valga la redundancia “estresantes” emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido”.

El principal problema de este síndrome es que provoca una serie de síntomas que se pueden confundir fácilmente con otras enfermedades. De hecho, causa síntomas psicosomáticos como dolores de cabeza recurrentes, insomnio, fatiga intensa y dificultades gastrointestinales. También se acompaña con algunos síntomas emocionales, como la ansiedad, depresión, irritabilidad y distanciamiento afectivo

En una ocasión leí la frase: “la madre perfecta no grita, no se desespera, no pierde la cordura y, sobre todo, no existe”. Sin embargo, en ocasiones nos exigimos tanto porque querer convertirnos en esa madre perfecta, que, como resultado, terminamos agotadas, física y mentalmente, por lo que no es extraño que terminemos padeciendo el Síndrome de Burnout.
Este problema ha tomado más fuerza en los últimos años ya que la mayoría de las mujeres sentimos la necesidad de ser madres perfectas, acompañar nuestros hijos a las actividades extraescolares y sobre todo evitarles todo tipo de problemas. A este estilo de crianza, se lo denomina hiperpaternidad y acelera aún más el agotamiento y acrecienta el estrés. De hecho, se ha apreciado que las madres sobreprotectoras tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos emocionales como la depresión./

Síntomas del síndrome de Burnout

Como lo escrito anteriormente los síntomas pueden ser confundidos con los de cualquier enfermedad y no se les suele dar mayor importancia. Son síntomas psicosomáticos y emocionales.

Síntomas psicosomáticos

– Dolores musculares

– Cefaleas recurrentes

– Trastornos gastrointestinales

– Insomnio

– Cansancio

Síntomas emocionales

– Aislamiento del entorno o problemas de relación

– Sensación de soledad

– Distanciamiento afectivo

– Sensación de frustración

– Ansiedad

– Desgano

– Ganas de llorar.

Ignorar o no tratar el Burnout, puede tener consecuencias significativas, en la salud incluyendo:

Un desbordamiento negativo en las relaciones personales o vida en el hogar

– Depresión
– Ansiedad
– El alcohol o abuso de sustancias
– Deterioro cardiovascular
– El colesterol alto
– Diabetes
– Infarto cerebral
– Obesidad o anorexia (ambos extremos)
– Vulnerabilidad a las enfermedades
– Úlceras
– Alergias
– Asma
– Problemas con los ciclos menstruales

Como prevenirlo


Creo que lo peor que puede hacer una madre es olvidarse de ella misma, de lo que era antes de tener hijos, de sus aspiraciones, de sus pasiones y de sus gustos, de sacrificar su disfrute y destinar su vida al único rol de ser mamá, si esto ocurren en algún momento, empezamos a perdernos, a desencantarnos, empezamos a frustrarnos tanto que llega un tiempo en que llegamos a proyectar esas frustraciones propias en los demás y a entrar en un círculo vicioso del que nos costará salir y en donde nuestra salud puede ser altamente perjudicada.

Organízate y establece una lista de quehaceres dando prioridad a las tareas urgentes y deja las que no lo son para otro momento. si al final del día no lo has hecho todo, no te desesperes ni te culpes. No es necesario que seas una súper mamá.

Pide ayuda, a tu pareja, a tu madre, a tu hermana, no tiene nada de malo apoyarte en las personas cercanas, a veces los demás no se dan cuenta por lo que estamos pasando, no los culpes, la mayor parte del tiempo tratamos de demostrar que podemos con todo y que todo va bien. Recuerda que la negación también es un síntoma del burnout-
Reserva unas horas solo para ti. Es cierto que, con los niños, resulta un tanto difícil, pero si no te lo propones, siempre terminarás dejándote en un segundo plano, si delegas un poco las tareas del hogar tendrás más tiempo para ti, estarás más relajada y la relación con tu familia mejorará.

También puedes plantearte contratar de vez en cuando a una canguro o a una empleada doméstica que te ayude y puedas tener ese tiempo para ti, algunas horas para relajarte como ver una buena película, leer, o darte un baño relajante.

Socializa, dejar el jogging y el rodete y cambiarlo por una camisa con poco de escote, el pelo suelto, salir y hablar de cosas que no tengan que ver con mamaderas y pañales, salir al mundo, divertirte y ser interesante para mí, para mis amigos y por qué no para el marido también. Es cierto somos madres, pero también y, mucho antes, somos mujeres.
Elige un estilo de vida más sano. El estrés no solo es un problema emocional, también está determinado por tus hábitos de vida. Llevar una dieta equilibrada, practicar actividad física y aprender técnicas de relajación te ayudará a evitar el estrés.

Y recuerda que ser alguien más allá de nuestros hijos y no sentir culpa por eso, es un alivio.

Nos da alas y se las da a ellos. Todas nuestras versiones pueden convivir armoniosamente, es sólo cuestión de querer hacerlo, de buscar ese equilibrio. Hacerlo por nosotras y también por quienes nos rodean y sobre todos por ellos, nuestros hijos.


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