Si pierdes la dignidad, ¿vale la pena todo por amor?

Todo por amor. Cuando el amor llega a tocarnos las aldabas del alma, cuando decidimos abrir las puertas del corazón, apostamos con los ojos cerrados, le ponemos todas las fichas porque creemos que es el indicado. Tanto, que perdemos a veces la capacidad de razonar si es o no la partida justa, el hombre indicado, el momento oportuno y en medio de la ceguera que el amor provoca llegamos a exponernos al punto de perder la propia dignidad. Pero, ¿pensamos si vale la pena el riesgo?

En medio de esta sucesión de apuestas muy jugadas que nos propone la vida, hacemos más de lo que realmente debemos por esa persona especial en quien hemos puesto todas nuestras fichas. Damos de más, hacemos innecesarias comparaciones, creemos que, equivocadamente, la relación puede crecer con el esfuerzo y el empeño de uno de los dos. Gran error, pues ningún amor es genuino si el sentimiento no es recíproco. El retorno de tu entrega se tiene que sentir, pero si no recibes en tu corazón las respuestas inmediatas que tú esperas, entonces, no te quedes en esa relación, no vale la pena, mientras afuera, la vida sigue pasando y tú debes volver al camino.


Las comparaciones no te darán la razón

Todas las relaciones son diferentes. Hay algo que debes comprender con claridad, es que los amores son distintos porque los individuos somos diferentes y vivimos el amor desde nuestra propia experiencia de vida. Partiendo desde esta premisa, todas las comparaciones que hagas entre tu relación anterior y la actual, siempre serán inútiles.

Cuando una relación entra en la etapa en que ya hemos tomado confianza y generamos ciertas pautas de conducta, ciertas costumbres, es lo que solemos comparar, a veces en un ejercicio inconsciente, cuando empezamos una nueva pareja.

En el álgido terreno de las comparaciones, solemos someternos a varias pruebas y en ocasiones tendemos a criticar a la relación anterior y a sumergirnos en un mar de situaciones que intentamos justificar bajo la excusa de que todo lo anterior fue peor.

Todas las experiencias pasadas, así como nos han dejado un sabor amargo en la boca cuando todo terminó, algo de bueno también nos han dado. Siempre hay algo positivo que sacar de las situaciones que se tornan difíciles, algo que aprender te habrá quedado en el tintero. Haz el ejercicio de rescatar eso que te ha servido para experiencias próximas y guarda aquellos momentos felices que de seguro habrás vivido también. Rescata solo eso. Comprende que la vida sigue hacia adelante.

Vive esta nueva experiencia como algo único e irrepetible. Que nada externo o pasado intervenga. Puede que te estés perdiendo la oportunidad o de vivir una historia maravillosa completamente diferente o, de mirar para atrás no estés viendo los errores y defectos en tu pareja actual, que más tarde o más temprano tendrás que afrontar. No pierdas de vista el camino.

Cuando todo lo has dado pero el retorno no es el esperado


Cuando decidimos recorrer los laberintos del amor junto a esa persona especial con quien creemos que nos sentimos completos, que hemos encontrado lo que estábamos esperando, estamos construyendo una relación sobre el sólido cimiento del amor a base de confianza. Ten presente que no es cuestión de que tú hagas todo ese camino de hormigas sola, esto se trata de a dos. En una pareja intervienen dos personas que han decidido estar juntas, dos personas que se han elegido mutuamente.

Si en esta construcción de pares tú eres quien tira de la cuerda todo el tiempo, quien aviva el fuego, quien alimenta el nido todos los días, quien hace todo para que se puedan ver, si has dejado cosas y proyectos a causa de él, si aceptas ciertas actitudes que no te agradan, pero que por amor crees tener que tolerar, haces todo esto tú sola y él solamente deja que tu empujes esa historia hacia adelante mientras él no se esfuerza por ti, detente y piensa. Piensa si eres quien quieres ser al lado de esa persona, si al mirarte al espejo, sientes que estás en el camino que conduce a la felicidad o no.

Una relación debe ser necesariamente recíproca. No se trata de que te amen como tú amas, de que hagan las mismas cosas que tú haces, de lo que se trata es de que te sientas verdaderamente amada. Él te amará a su manera, pero el amor se siente. Ambos deben cuidar el uno del otro. Si no estás sintiendo que su amor te cubre y te cobija, no es un amor verdadero.

La manipulación silenciosa

Muchas veces, por amor, por evitar peleas que creemos innecesarias, por temor e inseguridad, permitimos que se excedan todos los límites. Cedemos a peticiones que sabemos son absurdas, hacemos lo que nos pide, nos alejamos de nuestros seres queridos: amigos y familiares, solo por darle el gusto y nos olvidamos de algo muy importante que debemos cuidar en toda relación: nos olvidamos de nosotras mismas y vivimos la vida del otro.

Encuentras disculpas para todo lo que te hace

Cuando él te falla, en vez de buscar la manera de reclamarle o de asumir una plática sincera y madura de pareja, automáticamente le encuentras la excusa para perdonarlo. Crees que si lo amas, debe ser así y no importa lo mal que te sientas, pero terminas perdonando todos sus errores y peor aún, lo justificas. ¿Crees que lo haces por amor? Hay algo muy importante que estás dejando olvidado en el cajón: tu autoestima.

Primero ten presente que tú eres importante, que tú vales mucho y que no necesitas humillarte para amar. El verdadero sacrificio por amor implica otras cosas de importancia para la pareja, pero nunca humillación.

Si tú te equivocas en algo, él te lo recrimina sin ningún reparo, entonces, ¿por qué te sacrificas?
Vale todo por amor menos la dignidad.

¿Por qué? Porque el amor no hiere, hiere amar a las personas erróneas. Si te das la oportunidad de encontrar al hombre que te ama de verdad sabrás notar la gran diferencia.

Amar es hermoso, pero es un riesgo que debemos saber atravesar, un camino largo que tenemos que aprender a caminar.


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