Si no te valoró por ser tú misma, ¡tranquila! No has perdido nada.

Una pareja pasa por varias etapas.

Para muchos, la mejor es la primera, período de “encandilamiento” en el que todo parece perfecto y la otra persona parece perfecta, un cúmulo de cualidades sin ningún defecto.

A medida que avanza la relación, algo pasa: comenzamos a ver los defectos de la otra persona (de hecho, todos los tenemos) y de acuerdo a cómo sean, decidimos pasarlos por alto, modificarlos o adaptarnos a ellos.

Pero a veces ocurre otro fenómeno: en su afán de mantener la relación, muchas personas dejan de ser quien son para adaptarse a su pareja, sacrificando sus sueño, ideales o su propia manera de encarar el mundo.

Etapas

Las parejas evolucionan, no son nada estático en el tiempo y se modifican (es más, deben hacerlo) con los cambios que atraviesan sus integrantes.

En un principio, transita por el enamoramiento, caracterizado por emociones fuertes y donde cada palabra, mirada y caricia es profunda y especial. Aquí solo ahondamos en las cosas positivas y en algunos casos, se llega a la idealización de la otra persona.

Luego, la relación pasa a la vinculación, que puede considerarse como la etapa en la que la relación propiamente dicha se genera, de conocimiento entre los dos y el entorno de cada uno, conociendo aquellos aspectos en los que no se está de acuerdo. Estas diferencias pueden ser muy grandes e inaceptables o tolerables y compatibles.

Si la pareja continúa, puede pasarse a la convivencia, que puede ser algo absolutamente maravilloso o una verdadera pesadilla, momento en el que se descubre al otro en el día a día.

Luego de esta etapa, se pasa a una de autoafirmación de los miembros de la pareja y puede ser una fuente de problemas, cuando no se está sincronizado con el otro. Es una etapa en la que cada uno, como un ser independiente, define su individualidad, hace realidad sus metas o cambia las que tenía, asimilando nuevos conocimientos y vivencias. Si el cambio que la persona experimenta no es entendido y aceptado por su pareja, puede ser un momento de grandes tensiones.

Posteriormente la pareja llega a otras etapas, en las que ambos se asumen y se aceptan como compañeros de vida, aceptando los inevitables cambios que el paso del tiempo trae.

Cambios

Vistas las etapas que las parejas atraviesan (con las diferencias lógicas que cada una pueda tener) queda claro que debe existir un paralelismo entre el proceso de cada uno como persona y el de la pareja como tal. La persona cambia y también debe hacerlo, para acompañar el desarrollo.

Pero el problema se origina cuando uno cambia y el otro no o peor aún, cuando no se acepta el cambio en la pareja.

“Ya no eres la misma persona”: ¿alguna vez escuchaste esa frase? Pues, es lógico que la gente cambie, lo preocupante es cuando la pareja no acepta ese cambio.

Pero puede ocurrir aún algo más complicado: que la persona que sienta en su interior el cambio, que desee mostrar o expresar lo que siente, no lo haga para no incomodar o tener problemas en su pareja.

La actitud

Cuando las cosas nuevas de la pareja no se aceptan, suele ocurrir que algunas personas tratan de cambiar la forma de ser, la propia esencia de uno para que el otro sea feliz y la pareja no se vea afectada.

Esto es tan fácil y de hecho, puede traer más complicaciones que soluciones. De hecho, si alguien decide alejarse de ti porque tú te muestras tal y como eres, podemos decir que en realidad no has perdido nada: en realidad, no te aceptaba.

Debemos mostrarnos tal y como somos ante la otra persona que amamos y ella debe aceptarnos: de tan lógico, parece tonto escribirlo, pero muchas personas lo olvidan y se niegan a sí mismas para mantener una relación.

Esto no significa, por supuesto, que no se deban hacer correcciones o mejorar los aspectos negativos: nadie es perfecto, cada uno de nosotros tiene sus defectos que nos hacen únicos y especiales, entenderlos y aceptarlos es uno de los pasos más importantes en una relación.

No tenemos por qué esconder lo que somos. Mostrarnos tal y como somos, sin miedo ni vergüenza, conseguiremos ser felices y lograremos que los demás nos acepten.

Cuando alguien intenta cambiarte o no te acepta como eres, simplemente no te ama. Puede estar enamorado de la imagen que tiene de ti o de lo que le gustaría que fueras, pero no de como realmente eres.

Si quiere que cambies para llenar SUS expectativas, para hacerlo sentir feliz y seguro, cumplir sus objetivos vitales o compensarlo de lo que ha sufrido, no te ama a ti: eres una pieza que él necesita nada más y está olvidando que eres una persona con sus peculiaridades. Sus razones son puramente egoístas.

Si te dice que no eres la maravillosa persona que él desearía tener y que no sigues el plan de vida que le gustaría ¿por qué sigue a tu lado y te recrimina permanentemente?

En lugar de buscar a una persona más adecuada, él intenta cambiarte; en lugar de amarte como eres, te dice que seas otra para poder seguir amándote.

Si no sientes que la persona que está a tu lado te impulsa a desarrollarte y por el contrario, te dice que debes cambiar para adaptarte, algo está mal en esa relación

Hay personas que nos inspiran a cambiar, pero son cambios que se dan de manera espontánea y voluntaria, constituyen una evolución de nuestra propia manera de ser, no una manipulación para que cambies en un determinado sentido.

La mejor declaración

Uno de los mayores errores de la vida en pareja y profundamente tóxico, es dejar de ser quien uno es para ser lo que el otro desea. Estar en comunión, “ser uno”, esforzarse por hacer feliz al otro, está muy bien y es la esencia de una pareja, pero traicionarse, representar un papel, someterse para adaptar al otro, está muy mal y es profundamente dañino.

En una pareja que sea saludable, debemos poder mostrarnos tal y como somos ante la persona que amamos y que ella nos acepte así, comprendiendo que nadie es perfecto.

Esto, por supuesto, es un camino de dos vías: tú también debes aceptar las virtudes, defectos, posibilidades y limitaciones de tu pareja, sin juzgar actitudes y comportamientos, mucho menos intentar modificar lo que son.

Si alguien se va de tu lado por mostrarte como eres, sin filtros, no has perdido nada, porque esa persona no te amaba.

Mantente firme en tu esencia, nadie puede obligarte a que seas lo que no quieras, sólo para que te digan “te amo”.


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