Si comes rápido, puedes estar atentando seriamente contra tu salud.

Vivimos un ritmo de vida muy acelerado. El trabajo y los quehaceres del día a día nos obligan a no respetar los horarios de los comidas.

Muchas personas, básicamente, comen lo que pueden, en el momento del que disponen, sea la hora que sea y en el tiempo del que disponen.

A veces, esto termina en “tragar algo” en dos o tres minutos, apenas un mero trámite entre las obligaciones.

Si eres de las personas que comen rápido, necesitas pensarlo dos veces: podrías estar atentando seriamente contra tu salud.

Riesgos

Comer rápido constituye un riesgo importante para la salud, concretamente para el aparato digestivo, porque su funcionamiento empeora, afectando la asimilación de los alimentos por parte del organismo. Esto incidirá negativamente y podría impedir mantener una correcta salud física.

Cinco o diez minutos no son suficientes. Comer no es ingerir alimento nada más, es necesario saber cómo hacerlo para que el cuerpo asimile el alimento adecuadamente.

Lo fundamental es dar a la hora de la comida la verdaderaimportancia que tiene y un aspecto fundamental es dedicarle el tiempo necesario.

Lo primero es lo primero

Masticar los alimentos en forma correcta es el primer paso de una buena digestión.

Si comemos en cinco minutos y “corriendo”, normalmente lo hacemos con ansiedad. Esto nos lleva a masticar mal yademás, abriendo demasiado la boca al introducir los alimentos, acompañando la comida con mucho aire. Estoprovocará un exceso de gases, que terminará provocando una hinchazón del vientre y diversas molestias derivadas de esta situación.

Una incorrecta masticación provoca que las digestiones se hagan más lentas y pesadas. Por ello, los nutrientes de los alimentos no se asimilan correctamente y el organismo no los procesa correctamente.

Algunos alimentos, como las grasas, no se absorben ni se asimilan adecuadamente, causando más mal que bien. Además, esto ralentiza nuestro metabolismo, que se ve afectado por la lentitud de la digestión, lo que nos lleva a consumir menos energía.

Una digestión pesada nos lleva a un estado de adormecimiento, que impedirá que rindamos correctamente. Esto se explica porque el cuerpo funcionará más lento para enfrentarla. Muchos parecen pensar que la digestión se realiza a partir del estómago, pero es una idea equivocada.

La boca no es únicamente un “lugar de paso” para los alimentos y por ello, masticarlos correctamente debe transformarse en un hábito. Nuestra boca posee glándulas que segregan saliva, elemento imprescindible para ayudar a nuestro estómago a digerir los alimentos. Si masticamos de la manera correcta, favorecemos la adecuada salivación de ellos y de esta manera, facilitamos la digestión a nuestro estómago y aceleramos el proceso.

Tres consecuencias

Básicamente, hay tres consecuencias inmediatas de comer rápido.

La indigestión es uno de las principales, que se manifiesta con ardor estomacal y pesadez. A veces, estos síntomas llegan a ser tan agudos que se confunden con un ataque al corazón. El malestar cede solo cuando el cuerpo ha terminado de digerir la comida que ha ingresado tan precipitadamente al organismo.

Al comer rápido también nos exponemos a un aumento de peso. Esto se explica porque, para controlar el apetito, el cerebro y el estómago trabajan en forma sincronizada. Sin embargo, este proceso no es instantáneo, ya que el estómago demora unos 20 minutos en comunicarle al cerebro que ya se ha comido lo suficiente. Al comer muy rápido, se ingieren muchas calorías antes de que el estómago le haya indicado alcerebro que no las necesitaba. Las calorías excesivas terminan transformándose, finalmente, en kilos de más, que ocasiona varias consecuencias en la salud.

Otra consecuencia negativa de comer rápido es que dejamos de escuchar a nuestro cuerpo y esto nos lleva a perder la noción de si tenemos hambre o estamos satisfechos. Si esto persiste, dejamos de atender a las señales de apetito y saciedad y nos guiamos solo por los deseos o impulsos emocionales. Y esto se complica más aún, ya que esta “hambre emocional” se satisface, normalmente, con alimentos no saludables.

Lo que debes hacer

Es necesario que des la importancia debida a tus alimentos.

Cuando aprendes a respetar los tiempos, atiendes a lo que comes, no hablas y te concentras en el momento, obtienes beneficios físicos y psicológicos muy importantes.

Hay hábitos que debes adquirir (y posiblemente otros que debes cambiar) para no afectar tu salud.

Adapta tus hábitos alimenticios a las necesidades de tu cuerpo.

Aprende a escucharte para estar en armonía. Lo primero que debes hacer es pensar si realmente tienes hambre o es sólo un antojo. Cuando se trata de una sensación emocional, se cubre con antojos (tienes hambre de algo determinado).

Establece una rutina en tus actividades, con el tiempo adecuado para comer, de esa manera tu cuerpo funcionará mejor. Debes respetar tu rutina de sueño, así como el momento destinado para tus comidas. De esta maner, evitarás también comer cualquier cosa entre comidas.

Come en silencio, poniendo atención a lo que estás ingiriendo. Hazlo en un lugar tranquilo, sin teléfono, televisión o cualquier otra distracción, enfócate en tus alimentos.

Privilegia las frutas y verduras en tu alimentación, cuanto más alimentos saludables escojas, más beneficios tendrá tu organismo, porque recibirá los nutrientes necesarios. Elimina de tu dieta los alimentos azucarados, procesados y grasosos.

Si consideras que la comunicación entre el estómago y el cerebro tarda unos 20 minutos en establecerse, trata de que tus comidas duren por lo menos ese tiempo.


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