Ser anormal no está tan mal, hasta se tienen mejores amigos así .

¿Algunas veces te han tildado de anormal? ¿Te han dicho que no te comportas como el resto de tu familia? ¿Nadie sabe de dónde sacas esas ideas locas? ¿A veces incluso te sientes desubicada?

Si es que contestaste “sí” a algunas de las preguntas anteriores, entonces claramente padeces del síndrome de la anormalidad. Éste es tu diagnóstico.

Habiéndote enterado ahora de esto, por favor no corras hacia el botiquín en busca de medicina: no es algo contagioso, ni que se quite tomando pastillas, haciendo dieta o ejercicio. Es más, sería conveniente dejar de resistirlo y simplemente, aceptarlo gritando con alegría: “¡YO SOY ANORMAL!”

¿Qué es ser anormal?
Con respecto al tema que se quiere poner sobre la mesa durante este artículo, vamos a proponer la siguiente definición: Se trata de un sufijo que implica la negación a seguir las normas y reglas fijadas por las convenciones o acuerdos sociales.

El ser anormal podría tratarse de ser una persona que no sigue al pie de la letra las normas establecidas por la familia o por la sociedad. Es alguien que piensa por su cuenta, que va a seguir su propio, camino decidido por él. Independientemente, de si éste es o no el que es esperado.

Es necesario que se haga hincapié en que, dentro de este concepto, se está hablando de aspectos positivos, es decir, no dañan, a propósito, ni a su familia, ni a la sociedad. Sin embargo, hay una parte de aspectos anormales, que sufren de una anormalidad extrema, ilícita o con intenciones perversas o no solidarias. Entonces, se hace una propuesta de recalcar, dentro del grupo de los anormales, el hecho de que algunos puedan traer un mayor desarrollo hacia su familia y sociedad, teniendo nuevas ideas y nuevas formas de hacer las cosas e influenciar la sociedad, son innovadores.

Al respecto, ser anormal es atrevernos a salir de lo impuesto, no sólo por rebeldía, que sin duda existe, sino porque sentimos que no es lo nuestro el seguir lo que los demás siguen. No nos sentimos identificados con eso y nos damos cuenta que no vamos a alcanzar la felicidad haciendo lo mismo que hace el resto. Además, no estamos dispuestas a ser sólo una más en el rebaño.

Ser anormal es darles vida a los sueños, es dejar de guardarlos en el cajón, es esforzarse y volverlos realidad. Aunque, con ello, muchas veces parezca que no se es una persona exitosa, según el resto de las personas. No se trata de llevar la contraria, se trata de seguir una dirección propia, con base en una motivación de conseguir algo más grande que sólo trabajar en algo que no te gusta, pero que te puede proporcionar lo que la sociedad defina como un buen pasar.

Ser anormal te lleva a estar dispuesta a definir y realizar lo que tú misma realmente quieres para tu vida, no por imposición de los demás sino por interés propio. Entonces, si es que eres, aunque sea un poco anormal, te animamos a seguir tus propias directrices y sueños, pero sin imponerlo sobre los demás.

¿Cómo saber si eres anormal? Ahora piensa en todas aquellas cosas que te definen como “anormal”:

– ¿Te importa la forma que tenga tu familia?, es decir, ¿Quieres casarte?, ¿Quieres tener hijos?, ¿Quieres ser madre soltera?

– ¿Qué piensas de las relaciones?, ¿Quieres divorciarte de un hombre bueno, pero con el que no eres feliz?, ¿Amas a un hombre casado, pero no quieres enredarte con él?, ¿Te separaste de tu pareja porque te fue infiel, pero lo perdonaste?

– ¿Qué piensas del trabajo o nivel financiero?, ¿Quieres renunciar a tu maravilloso empleo para dedicarte a tu vocación? O ¿Lo tienes todo y quieres dejarlo todo?

Si respondiste a varias de estas preguntas de un modo diferente a lo que sabes que respondería la mayoría: ¡FELICIDADES ERES ANORMAL!

Tu alma es un alma creadora y no imitativa, por lo tanto, no se consuela con seguir los pasos de otros, eres de ese tipo especial y escaso de mujeres que están decididas a dejar sus propias huellas, aunque eso tenga un alto precio emocional.

Vivimos en una sociedad a la que le cuesta aceptar a quienes son diferentes, una sociedad que tiende a excluir a los que no son normales, muchas veces, sin que éstos se quieran separar de la sociedad. Tampoco te incitamos a que formes parte activa de la sociedad, sólo te proponemos que si es que quieres ser parte de la sociedad, que lo hagas de la manera en que mejor te nazca.

Para los muchos que hay afuera, que no se sienten parte de la sociedad, que son distintos, y no temen serlo. No permitas que este sentimiento te detenga, y que concluyas que es mejor, cambiar tu manera de ser. Esa no es la respuesta. Tal vez como sociedad no sepan aún de qué manera pueden integrarte, tal vez aún no se esfuercen activamente a hacerlo. Sin embargo, éste sí es un problema que necesita hacerse visible, para que todos podamos ser y hacer lo que realmente queramos, sin sentirnos presionados por cánones sociales que pueden perjudicarnos o cortarnos nuestras alas.
Por último, recuerden que sólo quienes se atreven a vivir una vida anormal pueden llegar a conocerse íntegramente a sí mismos, porque día a día corren el riesgo de vivir la aventura de SER aquello que sienten y que quieren ser. Todos juntos y cada uno por separado, somos el camino y el destino hacia una sociedad más inclusiva, con paradigmas nuevos, que nos inciten a una vida más justa.

No permitamos que los que se separan de la sociedad, se vean limitados y pierdan su camino. Si es que eres un poco anormal, o muy anormal, te aconsejamos que no pierdas las esperanzas en la sociedad, no necesitas cambiar tu forma de ser para ser aceptado y eres un combustible para visibilizar problemáticas en donde la sociedad necesita ser más inclusiva.


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