Sarampión: el mal que regresó gracias a los antivacunas y está por volverse epidemia

Europa y América están amenazados por un aumento constante y progresivo del sarampión, enfermedad que se creía controlada, pero que resurge con inusual fuerza.

En tiempos de fácil movimiento de un punto a otro del planeta, nadie está a salvo.

Síntomas

El sarampión es una enfermedad extremadamente contagiosa, causada por un virus. Se presenta acompañada de fiebre, tos, secreción nasal, ojos rojos y erupción cutánea (exantema). Se transmite por contacto con gotitas provenientes de la nariz, la boca o la garganta de una persona infectada.

Comienza con una fiebre alta, unos 10 a 12 días después de la exposición al virus. En esta fase inicial, el paciente puede también presentar rinorrea, tos, ojos llorosos y rojos y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.

Luego de varios días aparece una erupción en la piel, de color rojizo, generalmente en el rostro y la parte superior del cuello. Se extiende normalmente por unos 3 días, afectando también a las manos y pies.

Esta erupción, llamada exantema, dura de 5 a 6 días y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre los 7 y los 18 días, teniendo una media de 14.

Europa

 

A partir del 2017, el sarampión era una enfermedad que se creía controlada en Europa, con un umbral de vacunación por encima del 95 %.

Sin embargo y contra lo que pudiera pensarse, se registró un aumento de 400 % en los casos con respecto al año anterior. La preocupación se disparó en todo el continente, especialmente en Italia y Rumanía, países donde la dolencia retornó con mayor fuerza. En estas naciones, las autoridades recomendaron adelantar la vacuna triple viral a todos los niños menores de un año y mayores de 6 meses.


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