Regreso al volcán para rescatar a su perrita.

Ignacio López Benítez perdió su casa y casi todo lo que había dentro, tras la erupción del Volcán de Fuego en Guatemala el pasado domingo. Sus hijos sufrieron graves quemaduras en los pies y están en un hospital junto a su esposa.

Pero López no podía quedarse tranquilo porque Brava, su perrita, se había quedado en casa. Es por ello que pese al peligro que todavía hay en la zona, decidió regresar y contó a la prensa emocionado, que agradecía a Dios por haberla encontrado viva..

“Lo perdí todo, pero bendito mi Padre Celestial está bien mi familia, están quemados pero con vida”, dijo.

“Ya rescaté un poco de ropa y mi aparato que está bueno, ya lo demás Dios se encargará de eso, y mi perra que me tenía en el alma” , agregó.

Según datos oficiales, los muertos por la erupción del Volcán de Fuego en Guatemala se elevaron este lunes a 69. Aunque ha disminuido la actividad del cráter, se esperan lluvias, lo cual podría empeorar la situación en la zona.

La explosión del domingo dejó cerca de 300 heridos, arrojó ríos de lava y lodo a las zonas aledañas y una lluvia de cenizas sobre la capital de Guatemala.

De acuerdo al Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala, la erupción del domingo fue la más grande en 44 años.

Las imágenes hablaban por sí solas. Contemplar a un bombero llorar después de salir de la zona de la tragedia donde pudo ver entre los escombros de las casas a familias enteras calcinadas por la lava volcánica, es una de ellas. Mujeres que caminan como zombis intentando saber la suerte de sus seres queridos, incapaces de entender que no deben llegar hasta sus antiguas viviendas, sin grave riesgo para sus vidas, es otra.

La tragedia se produjo al filo de las tres de la tarde del domingo (hora local) cuando una avalancha de lava volcánica, piedras y lodo se precipitó sobre varias comunidades ubicadas en las faldas del cráter. No todos lograron escapar. Familias completas quedaron atrapadas en sus humildes viviendas. Otras en una iglesia evangélica, donde asistían a la misa dominical. Algunos cuerpos, como el de una mujer embarazada, quedaron calcinados bajo las expulsiones volcánicas.

Entre los heridos considerados como “muy graves” se encuentran cuatro niños con quemaduras de tercer y cuarto grado. Por lo menos uno de ellos sobrevive con respiración asistida. No es fácil establecer una cifra de heridos, porque cambia con el paso de las horas, mientras se desvanece la esperanza de encontrar a más supervivientes.

Si humanamente las víctimas no han sido cuantificadas, el aspecto material ni siquiera ha sido atendido. Expertos como Gustavo Chigna, del Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), calcula que las cosechas, particularmente de maíz y café, habrían quedado reducidas a cenizas en un radio de cinco kilómetros alrededor del volcán.



Fuente: trome.pe


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