Realmente se puede amar a tu perro, como si fuera de la familia? ¡Te contamos que dice la ciencia!

Dicen que podemos ver cómo es una persona realmente, por cómo trata a los animales. Hay personas que no sienten cariño por los animales, hay otras que sólo ven a los animales como guardianes y únicamente se ocupan de alimentarlos, pero hay otras, que aman a las mascotas tanto como a cualquier integrante de su familia. Algunas personas piensan que es ridículo tratar a los perros como amigos, como pequeños niños que necesitan de nuestro cuidado y nuestro amor incondicional, sin embargo, son seres vivos que merecen un amor especial, pues han pasado muchos siglos al lado nuestro, siendo parte de nuestra vida, formando parte de nuestra familia.

Al tener relaciones significativas, el cerebro humano segrega oxitocina, también llamada hormona del amor, la cual hace que los vínculos se vuelvan importantes en nuestra vida. Existen diversos estudios que afirman que el cerebro humano no distingue el tipo de oxitocina que se libera cuando vemos a alguien a quien amamos, y esto incluye a los perros, pues mantenemos con ellos una relación afectiva y al pasar tiempo con ellos, el cerebro libera oxitocina de manera involuntaria; es por eso que generamos un lazo de amor y amistad incondicional e indescriptible con nuestros perros. Esta segregación de oxitocina es capaz de generar una conexión tan fuerte con nuestros perros como la que puede crearse a nivel biológico entre padres e hijos. Es por esta razón que nos duele su muerte tanto como la de una persona.

¿Cómo se forma el lazo ?

El vínculo que se crea entre las personas y los perros se da a través de la mirada y de la forma en que le hablas, lo acaricias, lo miras, hace que él se sienta parte de tu familia y te corresponde ese amor con su mirada llena de ternura, con su cercanía, con seguirte a todos lados, con querer estar encima de ti todo el tiempo.
Los seres humanos ven a los perros como seres que merecen ser cuidados, a veces como seres indefensos que necesitan protección, por lo que puedes llegar a verlo como un hijo que necesita de todo tu cariño para poder crecer sano y feliz.Obviamente no se trata de hacer una equivalencia entre una mascota y un hijo pero si es muy real el amor que despiertan en nosotros.

¿Te has fijado como cuando miras a tu perro, él te devuelve la mirada y parece que entiende todo lo que le dices?, seguramente piensas que lo único que le falta es poder hablar para conversar contigo. Esta relación tan profunda que tenemos con ellos nos hace querer cuidarlos como a uno de nosotros.


Los perros se han vuelto compañeros de vida, en el momento en el que decides tener uno, tu vida no vuelve a ser la misma, te darás cuenta de que él estará a tu lado de manera incondicional, incluso podrás reconocer que es capaz de percibir tu estado de ánimo: cuando estás enojado lo sabe e intenta reconciliarse contigo; cuando tú estás triste quieren estar a tu lado y hacerte sentir mejor.

Podría decirse que tenemos mascotas porque otras personas lo hacen, es algo positivo y socialmente contagioso, pues estamos predispuestos a sentirnos atraídos a objetos animados, como encontrar tiernos a los cachorros.

Como mencionamos anteriormente, la mirada fortalece el lazo emocional con tu perro, sin embargo, es importante que pases ratos felices con él, que lo lleves a pasear, que te conviertas en un buen líder, que se sienta protegido y querido, esto aumentará el nivel de conexión que tienes con él, el cual será de mayor intensidad si has tenido al perro desde que era un cachorrito.


Existen muchas investigaciones y estudios científicos que demuestran que la presencia de las mascotas en el hogar tiene múltiples beneficios para la salud de todos los integrantes, no sólo física, como la prevención de alergias respiratorias, sino también emocional, incluso se ha estudiado la utilidad que tienen para prevenir enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil.

También se cree que el amor a los perros viene desde nuestros antepasados, quienes cuidaban animales como un símbolo de maternidad, una indicación de las cualidades de cariño y cuidado que una madre podría brindar a los hijos. Es por eso que deseamos que nuestros perros se conviertan en nuestros compañeros de vida.

Un estudio de la Universidad de Pennsylvania explica que el cuidado hacia otros seres vivos, es parte del instinto humano, pues suele verse como una señal de la habilidad que tenemos de cuidar animales, de desarrollar relaciones de amor y cuidado con los más indefensos, por eso comenzamos a domesticarlos, para que formaran parte de nuestro clan. Se trata de una atracción innata a los animales tiernos y cariñosos.

Podemos decir que vivir con un perro te cambia la vida, el amor que sentimos hacia ellos nos vuelve personas sensibles y perceptivas hacia el cariño incondicional que nos brindan todos los días. Además de que nos enseñan cosas como la lealtad incondicional, a tener paciencia, a perdonar los errores, a vivir cada momento intensamente, a ser feliz con lo indispensable, a escuchar a nuestro cuerpo y a comprender nuestras propias emociones.


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