Razones por las que tus amigos del colegio son para toda la vida.

Por tantas horas y años juntos, conocen todo de sí, y se han apoyado en las buenas y malas

1. Técnicamente crecieron juntos

Sean muchos o pocos años, compartieron procesos de crecimiento. Son años que pasan muy rápidos. Y estás en etapas de muchos cambios físicos y mentales. Defines tu personalidad, aprendes cosas nuevas, descubres el mundo. Son momentos cruciales, y los pasas junto a tus amigos de la escuela.

2. Sus familias se conocen entre sí
Cumpleaños, eventos de la escuela, paseos o más. Todas esas fueron oportunidades en las que no sólo estaban tú y tus amigos – sino también sus familias. Tú los conoces y hay un vínculo en muchos casos. Ellos también te vieron crecer, y tus padres a ellos. Hay un cariño y respeto entre todos. Y eso hace la amistad mucho mejor.

3. Pasan horas, días y años juntos

Gran parte de tu vida diaria estabas con ellos. Claro, a la fuerza. Estaban todos en el mismo lugar. Por lo que eran tu mejor oportunidad para hacer vida social. Inevitablemente esto hace que conozcas a las personas, de manera más profunda, y que formes lazos. Son cercanos aunque no hayas tenido otra alternativa en el momento.


4. Se han visto en las buenas y en las malas
Todas las etapas las han pasado juntos. Te han visto sin maquillaje, con sueño, competitiva, radiante, alegre. En esos años de seguro pasaste por todos los estados, pues es inevitable. Eso genera confianza. Ya sabes que te has expuesto emocionalmente. Conocen tu peor cara y cómo suenas cuando estás desesperada. Son expertos en descifrarte.

5. Eran tu opción más fácil para cualquier panorama

Especialmente si creciste cuando aún la tecnología no nos llenaba de mensajes, lo entiendes. Querías hacer algo: ir al cine, quedarte en casa de una amiga, armar un rompecabezas. Lo que fuera, era más fácil hacerlo con ellos, que esperar a casa para llamar a algún otro amigo. Y siempre había quien te apoyara.

6. Admítelo: han tenido mucha diversión juntos
Desde reírse de algún profesor, contar una broma en clases, o lo que sea. Han compartido muchas cosas y sabes que son realmente geniales. No cambiarías ese humor y valor por nada del mundo.

7. Pues tienen cientos de anécdotas

Es una etapa en la que generas tantas historias que contar. La escuela es divertida por eso. ¿Recuerdas ese viaje de curso que hicieron? Sí, ese en el que todos salieron mal en las fotografías. Y muchas otros recuerdos que atesoras y que sabes si compartieras con otros, no sería ni la mitad de gracioso.

8. Han cometido y perdonado errores
Antes no eran de lo más maduros, pero con el tiempo han aprendido. En especial cuando eres joven, puedes decir muchas bobadas. Hoy te ríes de ello. Pero en el camino hubieron obstáculos que superar. Y más de alguna cosa por perdonar. Eso ha fortalecido lo que tienen y hoy pueden ser amigos con mucha más comodidad y confianza.

9. Son los mejores para apoyarte en la etapa de la universidad

En especial en los primeros años cuando aún te sientes tímida, lo mejor es llegar a casa y saber que les puedes hablar. Que un fin de semana saldrán a bailar y contarse lo que están pasando. Que cuando quieres llorar porque reprobaste… te apoyará y olvidarás los regaños de mamá. Si siguen juntos como amigos en la universidad, es porque serán amigos para siempre.