Razones del porqué fracasamos al iniciar un estilo de vida saludable.

Para la gente es muy sencillo comenzar a dar consejos, principalmente cuando de cuidados personales se trata. Incluso hay quienes dicen conocer la forma que deben cuidarse a sí mismos, pero son muy pocos los que deciden aplicar eso de manera seria, cumpliendo todo al pie de la letra. De hecho, los hábitos de vida saludables están en boca de muchas personas, pero si fuera así de fácil como decir, la mayoría de las personas tendría un alto nivel de bienestar en lo que a salud se refiere. Si no es parte de tu hábito cuidar tu salud, es probable que lo hagas pocos días y luego te olvides, volviendo a tu rutina, así que lo ideal es adquirir los cuidados como un hábito.

En el 2009 se llevó a cabo un estudio en el Reino Unido, donde básicamente el resultado fue que adquirir un nuevo hábito requiere un poco más de dos meses. Las malas costumbres que por lo general la gente desea abandonar son: dejar de fumar, dejar de gastar, no comer cosas insalubres, entre otros aspectos. Por otro lado, entre los hábitos que comúnmente se buscan están: vivir de manera saludable, estudiar idiomas, ahorrar más, etc.

Cuando nos detenemos a analizar la definición de salud que ha hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos estaríamos dando cuenta de la importancia que tiene adquirir un hábito de vida sana. La OMS define a la salud de la siguiente manera: “Un estado de completo bienestar, físico, mental y social”, lo que deja más que claro que no sólo se relaciona con tener el cuerpo libre de enfermedades físicas o mentales.

Sin embargo, ver y hablar de los resultados que saltan a la vista resulta fácil, pero más allá de eso, lo importante es encontrar el camino que nos lleve a obtener dichos resultados positivos. En muchas ocasiones hacemos intentos fallidos por obtener una vida saludable, y ahí es donde deberíamos detenernos a analizar cuál podría ser el error en ese proceso.

¿Cuales son los errores que nos llevan a fracasar cuando queremos llevar un estilo de vida saludable?

Según algunos estudiosos existen cuatro desafíos interrelacionados que deberíamos vencer para poder ir estableciendo nuevas rutinas y crear de esa manera hábitos que favorezcan a nuestra salud.
– Modificar un comportamiento, para poder reemplazarlo por otro mucho mejor, que favorezca así nuestra salud y bienestar.
– Ir desarrollando recursos y habilidades necesarias para tener el deseo y las firmes intenciones de cambiar.
– Repetir una y otra vez las acciones, ésto hay que hacerlo permanentemente para poder convertirlo luego en un hábito.
– Un detalle muy importante es la motivación, permanecer de esa manera es fundamental si queremos lograr cambios positivos.

El psicólogo de origen británico Benjamín Gardner, nos indica desde su perspectiva, que existen cuatro posibles razones que podrían llevarnos a renunciar el operativo antes de haber empezado a conseguir resultados favorables.

– Primeramente no desea verdaderamente tener el hábito de una alimentación equilibrada. Ésto significa que en lugar de comer de manera saludable (que es lo que debería hacer la persona), se está centrando en comidas chatarras: hamburguesas, pizzas, papas fritas, gaseosas, etc.
– Carece de fuerza de voluntad y por ende, no está tan convencido de querer hacer un cambio real o de que al intentar hacer ese cambio, los resultados no salten a la luz.
– Está relacionado con el punto de más arriba, muchas personas intentan cambiar radicalmente su forma de alimentarse, pero al no ver resultados de manera inmediata, entienden que lo que hacen no funciona y nuevamente recaen en el modo de vida que tenía anteriormente.
– Hacen lo que deberían, siguen las reglas del juego pero otra vez sin resultados, y esto normalmente significa que no lo han convertido aún en un hábito, dejando todo de lado.

Es importante tener en cuenta varios puntos para poder comenzar a ver los cambios que tanto anhelamos. Primeramente hay estar convencidos de lo que queremos lograr, luego, como segundo punto, conocer los hábitos que deseamos incorporar, y tercero, quizás la más importante, tener disciplina y constancia. Teniendo bien claro estos tres puntos fundamentales, ya se puede comenzar a hablar de cambios de rutinas.

A veces nos topamos con ofertas, que hasta se ven absurdas, como por ejemplo “coma lo que desee y baje peso de igual forma”, “aprenda inglés de manera fácil y rápida”, entre otras. Ahí nos fijamos que en ningún momento se menciona el esfuerzo y sacrificio que esto requiere, entonces nos encontramos con puras promesas vacias.
De alguna u otra forma, este tipo de mensajes nos sumergen a la cultura de la inmediatez, donde creemos que con hacer poco esfuerzo estaríamos obteniendo resultados, incluso casi de manera instantánea. Quizás estas propagandas se conviertan de manera indirecta en una fábrica de holgazanes, que ya no desean hacer tanto esfuerzo por obtener un bienestar.

Hay que admitirlo, crear hábitos saludables no es algo sencillo, pero sí se convierte en algo muy satisfactorio cuando comienzan a saltar los resultados. Esto tiene que ver con una cuestión de educación, ya que nuestro cerebro tiene la capacidad de recordar todo lo que viene realizando de manera automática por varios años y nuestro deber es acostumbrarlo al hábito que deseamos tener.

¿Cómo cambiar un hábito?

Como se mencionó en puntos anteriores, el mal hábito no desaparece de la noche a la mañana. Es eso lo que desanima a la mayoría de las personas, que desean ver resultados buenos y rápidos.

La psicóloga clínica Clayton Tucker-Ladd, aconseja como un método más fácil, cambiar un hábito negativo por uno positivo. Por ejemplo: si te pasas varias horas mirando la televisión, puedes reemplazar ese acto y utilizar el tiempo en leer un libro o hacer ejercicios.

Muchos especialistas, en su mayoría, recomiendan pensar en lo que pueda suceder en un futuro con tu salud si no la cuidas de manera adecuada. Hacer esto antes de empezar a cambiar un hábito podría ser un buen motivo para cuidarte de manera decidida.
Normalmente esperamos a que las cosas nos sucedan para tomar conciencia (otras personas incluso no las toman). No esperes para cambiar, recuerda en esta antigua frase, “mejor prevenir que curar”.


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