Estás a un paso de terminar con él ¿Estás realmente segura? Lee estos consejos y piensa

Todo comienza y queremos que sea un amor no perecedero. Pasado un tiempo, tropezamos con los problemas, sus defectos y las diferencias. Allí descubres que no todo es color de rosas. Disminuyes lentamente la velocidad de la relación, observas el trayecto recorrido, la ruta por delante y es momento de decidir que carretera tomar, tu decisión puede ser las más acertada o puede ser fatal. Detén la marcha y piensa.

Pregúntate primero ¿Por qué quiero terminar la relación?


Una de las formas de poner tus ideas en orden es plasmando en un papel tus sentimientos: todo aquello que consideras nocivo para ti, todo lo que te agrada de él, lo que te agrada de ti cuando estás con él. Esto puede ofrecerte una claridad que quizás antes no tenían respecto a cómo te sientes en esa relación.
Los motivos para terminar una relación son infinitos, pero, siempre existen aquellos predominantes que deben servirte de parámetro para tomar cualquier decisión. Averigua si ambos quieren lo mismo, si sigues enamorada, si él era como te imaginabas, si recibes menos de lo que das, si tienes miedo de estar sola. Sabrás entonces cuánto pesa lo negativo y cuanto lo positivo.

Temes estar sola y prefieres soportarlo todo


En este caso, es importante que trabajes ese miedo a estar sola, porque mientras sigas sintiendo ese temor innecesario, aunque termines con él, seguirás eligiendo a la persona errada constantemente. Debes ser capaz de ver la soledad como una virtud y no como un problema.
Aprender a estar sola es fundamental para posteriormente, poder compartir tu vida con alguien más. Toma primero conciencia de que nunca vas a estar del todo sola, que siempre estamos rodeados de personas que nos aman y tú no serás la excepción. El punto es que te tienes a ti misma y esa soledad es buena para aprender a conocerte y sentir que eres dueña de tu vida para ser capaz de recibir a la persona indicada.

Crees que das más de lo que recibes


Quizás sientas que él es un día el hombre que más te amo. Te llena de detalles bonitos y al día siguiente lo notas cansado, dice que necesita espacio. Pasa días sin llamarte, hace sus propios planes sin contar contigo y tú decides esperar que se acostumbre más a ti.
Mientras tanto, procuras darle a él lo mejor de ti y te adaptas a su vida mucho más que él a la tuya. Dejas de salir con tus amigas o de frecuentar a alguna persona con quien él no simpatiza.
Es probable que te estés equivocando. Cuando el sacrificio es solo tuyo y por la otra parte no ves puesto el mismo empeño no vale la pena seguir intentando.

Lo idealizaste demasiado. Él no es lo que esperabas

Encontrar los puntos en común con tu pareja es el afán más importante desde que lo conoces. Te gusta y quieres congeniar con él de algún modo. Así a lo largo de la relación lo sigues buscando, pero, si él no es divertido o generoso y cariñoso como te pareció cuando lo conociste, puede que te hayas hecho una imagen de él que en realidad no es.
Si además notas un abismo entre lo que tú quieres y lo que él desea o espera, ya sea para un proyecto de vida juntos o para un futuro inmediato, si para elegir la película que verán en el cine o para formar una familia, puede que tengan percepciones distintas de la vida, que valoren cosas muy diferentes el uno del otro.

Dejaste de amarlo…

Cualquiera diría que este planteamiento es un absurdo, pero no. Tal vez porque aún no lo sabes, porque te niegas a reconocerlo o porque el cariño que le tienes pesa más que la falta de amor. No te confundas, eso no es amor verdadero.
¿Cómo darte cuenta de si a ti también te está pasando? Debes pensar si has llegado a un punto en que no tienes ganas de verlo, te molesta lo que dice, te parece que sólo dice tonterías, no te apetece besarlo ni tocarlo. Es síntoma de que ya no sientes lo mismo. Algo se rompió y definitivamente no hay vuelta atrás.

Los aspectos positivos y aspectos negativos en la balanza

Lograr un equilibrio es lo difícil. Tal vez la mayoría de las veces se encuentran gritando, peleando, en ocasiones, en mayor medida que el tiempo que pasan bien.
Puede que sea muy celoso y te resulte ya muy asfixiante. Que te critique permanentemente, que sientas que no estás cómoda en esa relación.
Los celos, el mal trato verbal, las ofensas incluso en público, generan una atmósfera en la pareja donde ya ni tú eres la misma que cuando todo comenzó. Quizás él se sienta muy seguro de ti, y en la balanza ya no pesan más el amor y el respeto sino, todo lo contrario. Tú tienes la opción de encontrar a alguien con quien te guste quien eres tú, cuando estás con él.

¿Ves lo difícil que lo hacemos todo a veces?

En el afán de querer continuar la relación, solemos empeñarnos en convencernos de que lograremos cambiarlo con el tiempo o intentamos cambiar aspectos de nuestra personalidad para adaptarnos permanentemente a él. Lamentablemente, perder la esencia de uno mismo no es la solución.
Piensa si no es mejor dejar de exigirle que sea del modo que tú quieres. No dejes que el tiempo siga corriendo porque puede convertirse en tu peor aliado y ese desgaste hacerte mucho daño. Da la vuelta esa página y encuentra a alguien que sí llene tus expectativas.

Antes de la decisión final pregúntate…


Es importante recordar algunas preguntas elocuentes antes de tomar cualquier decisión. ¿Qué me lleva a pensar en terminar con él? ¿Será que me voy a arrepentir de terminar? ¿Cómo debo culminar mi relación? ¿Qué debo aprender de esta relación? ¿Tiene solución? ¿Qué debo decir?

Cada pareja es diferente y no todos le damos el mismo valor a las cosas. Eso nos hace distintos, lo que no significa que seamos incompatibles. El hecho de estar con la cabeza fría para tomar cualquier decisión debes tenerlo en cuenta, aunque sea a veces, muy difícil. Las rupturas inmediatamente después de los enojos suelen ser las peores y pueden no tener retorno.

Toma apuntes de lo que te está pasando, piensa y sigue adelante.


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