Quien nos lastima, no nos ama

Sin embargo, somos los únicos responsables de nuestra felicidad y pletitud. No podemos responsabilizar a otras personas por nuestras tristezas y decepciones, porque la decisión de quedarse o no cerca de alguien, al final del día, es siempre nuestra.

Por lo tanto, si tu estás atado (a) a una persona que sólo te causa dolor, reivindica tu propia felicidad. Ninguna relación que no despierte lo mejor en nosotros vale nuestro tiempo.

Muchas veces, para conquistar nuestra independencia emocional, tenemos que romper con muchas personas que tenemos a nuestro lado y entender que realmente no están hechas para estar para siempre en nuestras vidas.

Estuvieron presentes durante una parte de nuestro camino y, aunque nos han proporcionado felicidad por un tiempo, ahora necesitan liberar espacio, para que otras cosas puedan llegar hasta nosotros.

Cuando nos permitimos abrir los ojos a nuestras vidas, conseguimos ver claramente los errores de la otra persona, que nos mantuvieron presas durante mucho tiempo en la misma realidad de vida.


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