Que tu bondad no te lleve a la ingenuidad

¿En dónde está el equilibrio?¿En dónde está la línea entre ser bondadoso y parecer ingenuo? ¿Te ha pasado alguna vez que las personas se aprovechan de tu bondad?

Ser bueno no es para nada sinónimo de ser tonto. Según un estudio de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, ser bueno es incluso rentable, porque nos puede proporcionar un bienestar emocional. Los valores humanos actúan en este caso como factores de protección. Es decir, el poder ayudar a otro, puede provocar una sensación de felicidad, de sentirse útil, puede ser un alimento para el alma.

Existen diez valores aplicables a todas las culturas que son considerados como buenos. La bondad, el universalismo, la independencia del pensamiento, llevar una vida excitante, hedonismo, logro o éxito personal, el poder y valores más tradicionales como la seguridad, la conformidad y la tradición.

Llevar una vida acorde a valores bondadosos nos puede proporcionar cierta protección frente a la sociedad. Debido a que ésta, muestra cada vez más un umbral de tolerancia más bajo hacia los problemas. Es decir, a la sociedad le cuesta aceptar la existencia de conflictos. En consecuencia, cada vez hay más problemas de adaptación. Como sociedad nos cuesta incluir a las personas con sus problemas, es como que es más fácil integrarlas cuando están felices. Por lo tanto, muchas de éstas personas pueden generar una patología, como: depresión, cuadros de ansiedad, el estrés, trastornos de adaptación, etc.

Buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro.

Tomando como base que toda la energía, pensamiento y creencias que lanzamos hacia los demás, son como un boomerang, en consecuencia, probablemente recibiremos de vuelta lo entregado, según lo que obremos o hayamos hecho.


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