¿Qué tan infeliz tengo que ser, para que tú seas feliz?

Muchas veces existe el afecto emocional o sexual, desconfianzas, dudas, terquedad… Incalculables pueden ser las razones por las que el amor se desvanece y se convierte en un sentimiento doloroso.

Algunos esperan que la pareja reflexione y cambie su forma de ser y que, algún día, compense algo de lo que se le ha dado; es así como, en espera de reciprocidad, muchas personas se someten a la eterna espera de algo que, muy probablemente, nunca logrará. Así que la respuesta a la pregunta con la cual se tituló este artículo debes tenerla tú, y es más que obvio.

Cuando existe un amor verdadero no debería haber sentimientos de desdicha, dolor o infelicidad.

El apego sexual: muchas veces puedes estar con tu pareja solo porque te satisface fisicamente, esta característica genera una forma de afinidad/repudio y funciona de esta manera: “Cuando no estás conmigo, el deseo me impulsa a buscarte a cualquier costo, pero luego, una vez que consigo mi objetivo, lo quiero es irme de tu lado, porque tu sola presencia me genera aburrimiento”.

La intolerancia a la soledad: Así como existe el apego sexual, que podría ser una motivación para permanecer al lado de alguien, la soledad cuando se es mal operada, estimula a las personas a buscar y a entregarse con conformismo a cualquier compañía, pero esto no tiene nada que ver con el amor. “Cuando estoy sin ti, la desolación me agobia y te necesito, pero cuando ya estás en mi hábitat, comienzo a extrañar mi soledad”. Esto logra convertirse en algo insubordinado, ya que la hipersensibilidad a la soledad causa mucho malestar por lo cual hacemos cualquier cosa para evitarla. Algunos, hasta prefieren casarse para evitar estar solos.

Miedo al compromiso afectivo: Algunos tienen miedo de asumir compromisos afectuosos, manejan algo como “ni tan cerca ni tan lejos”, “me gustas, me encanta estar contigo, pero si te metes aunque sea un milímetro en el territorio de mi reserva personal e intentas poner a tambalear mi soltería, me iré de inmediato”. El problema deriva en que esta manera de pensar no suele hacerse explícita y por lo tanto estas “casi parejas” viven en zozobra todo el tiempo. Mientras tu pareja “anti-compromiso” la pase bien contigo y la cosa se quede en lo superficial, todo ‘marchará sobre ruedas’.

El sentimiento de culpa: Hay quienes ya no aman a su pareja, pero la culpa les impide separarse. Este es el tipo de relación que se limita en complacer a la pareja sin sentir amor, y utilizan frases como: “me da dolor verlo sufrir y por eso estoy con él o ella”. Es muy mal hecho permanecer al lado de alguien para disminuir la culpa, es una equivocación que termina declinando el sufrimiento de todos los involucrados. Lo mejor es que se dejen honradamente a que estén contigo por indulgencia y compasión. Nadie es una obra benéfica, somos personas que merecemos ser amadas y respetada.

Recuerda: El amor verdadero no genera ningún tipo de sufrimiento y si la persona que tienes a tu lado no es lo que tú esperas lo mejor es alejarte.


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