¿Qué significa que tu hijo sea muy retraído?

No nacemos padres, nos hacemos por el camino y aprendemos junto a los hijos el oficio más hermoso y el más desafiante que nos toca llevar a cabo. Hacemos todo por ellos y lo damos todo, pero en esta entrega sin límites nos frustramos si vemos que nuestros pequeños presentan algún problema. Tanto si son hiperactivos o introvertidos, ambos extremos son señales de que algo no anda bien. Si prefieren no compartir con los compañeritos, no salir a jugar, no mostrar sus emociones ni pedir ayuda, estamos frente a los signos del retraimiento y la introversión. Te contamos qué significa que tu niño sea retraído.

Algo para apuntar al respecto

Aunque parezca que ellos viven sometidos a su mundo interior, eso es algo que les sirve de soporte, pues son capaces de controlar mucho mejor sus impulsos y por ende las emociones nunca están a flor de piel. Piensan bastante antes de actuar. Pareciera que no es demostrativo o que no sean apegados a los afectos. En realidad, sí lo son, pero tienen problemas para demostrarlo.

Sin embargo, al contrario de la generalidad de los niños, tienen un alto nivel de concentración, ellos pueden comprender y aprender con más facilidad, pues su concentración no es dispersa.

Son niños que se apartan de los demás, que prefieren estar solos, no se sienten cómodos con el entorno. Es por esta suerte de aislamiento que se los confunde con pequeños que sufren de autismo, por que se cree que tienen algún tipo de retardo en su desarrollo y por lo tanto, se los pretende tratar como un trastorno cuando que primero hay que aguardar la opinión de un especialista que identifique el caso, pues no es lo mismo, no son niños con desórdenes, sino más bien se trata de que su personalidad presenta características diferentes que podemos trabajar tomando las medidas correspondientes y es importante hacer la diferencia entre ambos casos para no incurrir en errores.


Ante esta situación ¿Qué hacer?

Solemos escuchar que algunas madres comentan que su hijo es “demasiado tranquilo”, o que se porta siempre muy bien, que se queda donde lo deje y casi ni se lo siente. Los niños pequeños son inquietos, son curiosos del mundo que les rodea. Es evidente que no solo son tranquilos, algo más puede estar sucediendo y es conveniente chequear antes de que el problema pueda volverse mayor.

El estímulo es la clave. Los niños retraídos necesitan ser estimulados de manera diferente a los demás. Con ellos se debe trabajar la motivación para que realicen actividades grupales y socialicen con otros niños. Esto representa un gran desafío y es para ellos un ponerse a prueba constantemente.

Debemos identificar las causas

El origen puede ser un importante punto de partida para resolver el enigma. Se trata de llegar al fondo de las causas para encontrar las soluciones posibles. En ocasiones se trata simplemente de que él solo sea introvertido en ciertos momentos o con ciertas personas, solo en el colegio, pero no en la casa. Trata de llegar al fondo de ello y estudia su entorno en casa y en la escuela. Hazle el seguimiento correspondiente y averígualo. Puede que se le esté exigiendo más de lo que puede dar y eso lo hace retraerse.

Otras causas pueden ser más profundas y allí recurre a un buen especialista que te ayude a trabajarlas con tu hijo.

Algunos consejos para que tu hijo sea menos introvertido

La sobreprotección

Es lo primero a lo que atinamos cuando tenemos un hijo retraído, pero no es la solución. Él tiene que aprender a adquirir sus propias defensas, tú no debes hacerlo por él. No evites las cosas incómodas, deja que él aprenda a sobreponerse de ellas. Piensa que no estarás toda la vida a su lado. Dale las herramientas y las armas para defenderse y enséñale a usarlas, pero no gatilles por él.

Forzarlo no lo ayuda

No lo obligues a hacer lo que no quiere ni a comportarse como no quiere. No le insistas con que debe relacionarse y socializar. Deja que con el tiempo lo vaya logrando a su manera. Forzarlo solo lo lastimará. Puedes salir con otras familias con niños y lograr que el relacionamiento sea espontáneo sin empujarlo y a su manera.

Las etiquetas no sirven

No lo presentes como “hijo tímido”, no lo critiques ni le recuerdes que lo es. Lo estarás marcando y esa es una mochila que le pesará y lo afectará en su vida cotidiana y en su desarrollo. Trátalo con naturalidad como si nada pasara. Porque de verdad todo pasará para él, con el tiempo.

Déjalo expresarse y no respondas por él

No lo hagas. Permite que él sea capaz de manifestarse con sus propias palabras y a su manera. Enséñale el valor de la libertad de sus palaras. Aunque le cueste, no te preocupes, ya lo logrará.

Para de relacionarlo

Sin que se sienta presionado, llévalo a un parque que le guste, con niños que le agraden, quizás primitos o vecinos. Llévalo a practicar algún deporte grupal con el que él se sienta cómoda sin forzarlo.

Festeja sus logros

Celebra sus avances y sus actitudes de disposición de salir de la timidez. Ver que es apoyado por los padres lo ayudará a sentirse más seguro.

No te aflijas si tu hijo presenta estas características apunta estos consejos que pueden servirte de gran ayuda. No hay nada que con afecto no puedan lograr.


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