¿Qué pasa entre Macron y la presidenta de Croacia?

Muchos lo consideran un mandatario “alejado de la gente” y las últimas polémicas en torno a su gestión, vinculadas a los gastos en vajilla oficial, la piscina construida en un retiro presidencial y duros comentarios sobre los costos del bienestar, han reforzado esa imagen.

La llegada de Francia a la final es, para él, un gran espaldarazo y un respiro en un momento difícil.

Pero quizás la que más rédito ha sacado de la máxima competencia futbolística es la presidenta croata. Ella se ha hecho conocida a nivel mundial, en base a una imagen de cercanía con la gente. Ha viajado en aviones comerciales, pagando de su bolsillo los traslados y decidió descontarse de su sueldo los días en los que estuvo en el Mundial.

Su presencia eufórica, ataviada con la selección nacional, aún cuando fue invitada al palco, ha generado una gran simpatía, así como su abrazo emocionado en los vestuarios a todos los jugadores croatas.

No es ajeno a todo esto su utilización permanente de las redes sociales. Ella no pudo asistir al infartante partido de semifinales frente a Inglaterra, porque se encontraba en la cumbre de la OTAN, en Bruselas.

Esto no impidió que mostrara su faceta de hincha, ya que regaló camisetas de su selección a Donald Trump (con la número 9) y a la primera ministra británica Theresa May (con la número 10). Todo quedó registrado en Twitter.

Con las presidenciales del próximo año en su país y quizás apuntando a una reelección, ha sabido aprovechar al máximo este mundial de fútbol en Rusia.


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