Qué hacer cuando el sexo no te atrae

Si el problema tuviera que definirse en tres palabras, sería bastante sencillo: no tienes ganas.

No te atrae la idea de tener sexo y la sola idea te resulta totalmente indiferente.

Si surge la oportunidad, buscas la manera de evitarlo. Es más, ni siquiera lo propicias: no te arreglas y no intentas nunca seducir a nadie.

Puedes sentirte levemente inquieta sobre el tema, pero en general, no le das importancia.

Definitivamente, la llama de pasión ha desaparecido de tu vida.

Señales

La falta de deseo sexual se manifiesta con un bajo nivel de interés en las relaciones sexuales, en la que el afectado no responde al deseo de actividad sexual de la pareja o de otras personas. Suele acompañarse de un problema físico o psíquico y es lo más común padecer una disfunción sexual.

Ambos sexos pueden sufrir este problema, pero las mujeres lo padecen en mayor medida, llegando a producir sentimientos de culpa.

En Finlandia, investigadores de la Universidad de Turku realizaron un estudio para evaluar los cambios en la función sexual de un grupo de 2.173 mujeres a lo largo de 7 años. Específicamente analizaron aspectos como la satisfacción sexual, la capacidad de llegar al orgasmo, la excitación y el dolor durante el coito.

Uno de los resultados más llamativos se refiere a que los cambios en el estado sentimental de las mujeres a lo largo de esos 7 años de estudio, tuvieron un impacto en varias de las funciones sexuales analizadas.

Por ejemplo, las mujeres que mantuvieron la misma pareja en ese tiempo experimentaron una baja muy significativa en su deseo sexual.

En cambio, aquellas que habían cambiado de compañero sexual, tuvieron cambios en menor grado. Por su lado, las que se mantuvieron solteras en ese período, al final del estudio no mostraron diferencias en el deseo.

Los autores de la investigación también encontraron que la mayoría de los aspectos estudiados fueron muy variables a lo largo de los 7 años, especialmente la satisfacción sexual. Además, el estado inicial en las funciones sexuales no pareció influir significativamente en el final.

De todas las funciones estudiadas, la capacidad de las mujeres para tener un orgasmo fue la que se mantuvo más estable a lo largo del tiempo. En todos los grupos mejoró, especialmente en aquellas que eran solteras al final del estudio.

Tipos

Se pueden distinguir varios tipos de falta de deseo sexual.

La primaria afecta en especial a las mujeres que nunca, en toda su vida, han tenido un deseo sexual suficiente. Implica además la incapacidad de tener fantasías sexuales y escasas conductas con un fin sexual. Se da desde la adolescencia, pero empeora en la edad adulta. La secundaria, en cambio, se da en personas que han disfrutado de un deseo normal, pero que han perdido el interés por la conducta sexual.

Se considera que la falta de deseo sexual es generalizada, si el afectado no experimenta deseo ni hacia su pareja ni hacia otras personas. Se considera que es situacional, si la persona afectada no experimenta deseo sexual hacia su pareja, pero sí hacia otras personas.

Un problema, muchas causas

Cuando una mujer experimenta una falta de deseo sexual, muchas pueden ser las causas y además, interactuando entre ellas.

Estas son algunas de ellas

– A medida que aumenta la edad, se ve una disminución libidinal. Esto, por supuesto, varía en cada mujer.

– La antigüedad de la relación es un factor preponderante en el deseo sexual. Lo común es que, con el correr del tiempo, el deseo sexual disminuya, muchas veces producidas por el hastío, el aburrimiento, la monotonía, etc.

– Varias dolencias orgánicas pueden causar una disminución en el deseo sexual, como tratamiento con ciertos medicamentos, alteraciones hormonales y problemas neuroendocrinos, enfermedades metabólicas y enfermedades crónicas.

– También el aspecto psicológico puede influir cuando merma la libido. Problemas de pareja, disfunciones sexuales, como anorgasmia o el vaginismo, trastornos del estado de ánimo, ansiedad y estrés, cansancio, miedo a no satisfacer a la pareja, pueden provocar ese efecto.

Con todos estos datos a mano, los estudiosos concluyeron que en caso de verificarse una disminución del deseo sexual, debe tratarse de manera individualizada en cada caso y tener en cuenta todos estos factores, que normalmente están interconectados y actúan conjuntamente.

Las disfunciones sexuales y la disminución del deseo sexual, son problemas que afectan a la calidad de vida de la persona, así como las relaciones de pareja. Para tratar estos problemas, es necesario conocer a fondo cuáles son los factores implicados en esos procesos y estudiar cómo evoluciona el deseo sexual a lo largo de la vida de una mujer.

La ausencia de deseo afecta más a las mujeres, con una prevalencia de entre el 22% y el 51% de la población femenina, según el autor considerado. Se verifica también entre el 10% y el 15% de los varones, de acuerdo a los diferentes estudios.

Por lejos, la disminución o la ausencia del deseo sexual es la disfunción sexual más extendida entre las mujeres.

Las señales y el tratamiento

En las mujeres es algo muy evidente la falta de apetito sexual.

En primer lugar, no se manifiesta ningún interés en seducir a la pareja. Además se experimenta una falta de excitación y sequedad vaginal, lo que provoca que, al tener relaciones sin deseo, aparezcan dolores en la penetración. Esto, obviamente causa que no se quieran tener más relaciones, ahondando el problema y llevando a un círculo vicioso.

Las mujeres que tienen este problema alegan diferentes excusas para evitar una relación sexual. Casi nunca se acuestan a la vez que su pareja, siempre tienen algo pendiente: limpiar y organizar la cocina, algo que ver en la televisión, un trabajo urgente, etc.

El tratamiento, como ya se había dicho antes, debe personalizarse y adaptarse a cada circunstancia, ante la multiplicidad de factores que actúan.

Puede ir desde la consulta, donde se podrá analizar a fondo la relación y detectar los principales problemas que llevaron a este punto, hasta la medicación.

Lo primero y más importante es, si la mujer experimenta una falta de deseo sexual, lo hable con su pareja y busquen ayuda profesional. En estos casos, callarse y negar la realidad puede desencadenar graves problemas, ya que actúa como una verdadera bola de nieve que va creciendo.