¿Qué es y cómo funciona la paradoja de la felicidad?

“La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”. Thomas Chalmers

La mayoría de las personas pasamos la vida tratando de ser felices, creemos que la felicidad es el destino, sin darnos cuenta que la felicidad es el camino. Uno de los pensamientos más recurrentes en el día a día es el deseo de lograr la felicidad como ambición y meta en la vida.

El deseo de ser feliz es algo que motiva a las personas, que nos da las excusas suficientes para probar diferentes caminos, nos mueve a viajar, a recorrer lugares desconocidos, para conocer gente nueva, para querer aprender cosas nuevas e interesantes.

Como estamos enfocados en querer ser felices a costa de lo que sea, trabajamos horas extra, descuidamos relaciones, descuidamos nuestra salud, etc., y surge la incógnita de que, muchas veces, esos esfuerzos por alcanzar la felicidad, en realidad nos llevan por el camino contrario, es decir, a la infelicidad.

Si pones atención y eres plenamente consciente de que dejas de vivir en el presente, actúas por reflejo, por rutina, por costumbres que estableciste sin darte cuenta, y de repente estás viviendo tu propia vida en modo automático y en este estado de inconsciencia se activan los posibles pensamientos negativos que te llevan a tratarte mal.

¿Cuántas veces al día te has descubierto a ti mismo pensando en el pasado? Te pasas todo el tiempo recordando momentos en que hiciste algo o dejaste de hacerlo y te encontraste dentro de la vida de alguien más y te sientas culpable y deprimido. Esto también ocurre cuando empiezas a pensar en el futuro, y te la vives fantaseando sobre lo que va a suceder, pero tu pensamiento se estanca en cómo vas a fracasar o en todos los obstáculos que te vas a encontrar.

En este momento, el miedo a lo desconocido te atrapa y te impida avanzar, no puedes conciliar el sueño, te desconcentras, tu autoestima disminuye y buscas consuelo en la comida, en el juego, en el alcohol, etc. La depresión es exceso de pasado y la ansiedad es exceso de futuro.

Una de las palabras más usadas en el mundo actual es la palabra ‘felicidad’. En el día de hoy, la felicidad representa el objetivo final de muchas personas, lo cual no siempre fue así. En el pasado, el propósito de las personas era ser virtuosos, tener hijos y tener propiedades.

En esta era moderna, surge la paradoja de la felicidad, la cual consiste en que todos queremos ser felices, pero si nos preguntan ‘¿qué es la felicidad?’, es difícil que podamos definirla, y es más difícil aún poder responder ‘¿para qué quieres ser feliz?’. Para terminar la complicación, nos enfrentamos a la pregunta ‘¿cómo se alcanza la felicidad?’

Esta última pregunta contiene muchas respuestas, según los deseos personales, pueden ser logros profesionales, familia, éxito económico; pero es casi imposible definir cómo es esa felicidad que queremos y qué esperamos que pase cuando la hayamos encontrado.

La doctora Iris B. Mauss, profesora de la Universidad de Denver, llevó a cabo investigaciones para tratar de aclarar cómo opera el tema de la felicidad en las personas. En el primer estudio se llevó a cabo un análisis de tres aspectos:

1. El grado de importancia que cada persona le otorga a la felicidad;

2. Las condiciones externas en las que vivían los participantes (posición social, profesional, satisfacción de necesidades básicas);

3. La relación entre buenas condiciones externas y la sensación de felicidad.

El resultado fue que quienes le daban un enorme valor a la felicidad se sentían más insatisfechas, incluso si tenían excelentes condiciones externas en su vida. En cambio, quienes eran más neutrales o no le daban tanta importancia a la búsqueda de la felicidad se sentían más satisfechos; aun cuando sus circunstancias vitales eran más difíciles.

El segundo experimento consistió en investigar cómo vivían la soledad quienes le daban gran importancia a la felicidad contra quienes no lo hacían. El resultado fue similar al de la primera investigación. Quienes perseguían intensamente la felicidad se sentían más solos, mientras que quienes no le daban tanta importancia, no tenían esa sensación.

La conclusión inicial que muestra la esencia de la paradoja de la felicidad es que, quienes la buscan incansablemente, se focalizan excesivamente en sí mismos, lo cual rompe los vínculos con los demás y se fortalece la sensación de soledad.

A partir de dichos estudios, pueden obtenerse interesantes conclusiones:

· Los logros externos no son una fuente de felicidad. Muchas personas, después de haber obtenido algo que deseaban, sienten una breve satisfacción, seguida de un malestar que las lleva a proponerse una nueva meta, en un ciclo sin fin.

· La felicidad es un proceso interno. Muchas personas buscan de manera incansable esa felicidad, con la seguridad de que terminaran con la eterna insatisfacción que sienten, sin darse cuenta que dentro de ellos mismos se encuentra tanto el infierno del que huyen como el paraíso que anhelan.

· La idealización de la felicidad causa frustración. Aceptar que la felicidad no es la meta, sino el camino, te ayuda a ir más liviano y satisfecho por la vida, pues un estado de dicha permanente no existirá jamás y debemos aceptar la realidad como es, pues lo que mal llamamos felicidad, esa dicha y plenitud que buscamos, es algo que ocurre de vez en cuando.

Es importante reconocer los pequeños momentos que brindan satisfacción y placer a tu vida, así como de las cosas que hacen que seas tú mismo y estés haciendo lo que te gusta y te hace feliz. Por ejemplo, te has preguntado si cuando das tu opinión ¿dices realmente lo que piensas y deseas expresar?, ¿haces lo que verdaderamente quieres?, ¿eres coherente contigo mismo sin importarte lo que otros esperan de ti? Si respondiste negativamente a alguna de estas preguntas, es probable que tengas una percepción distorsionada de quien eres en realidad.

¿Te refieres a ti y tu vida de forma quejumbrosa?, ¿resaltas sólo lo negativo que te sucede o que otros hacen en contra tuya? Si es así, lo más factible es que te estés victimizando y que de ahí surja un pensar de resignación ante tu propia vida.

Es probable que te identifiques con alguno de estos cuestionamientos y te des cuenta de que has perdido conciencia de quién eres, qué quieres y qué necesitas en tu vida para ser feliz. Si es así, entonces habrás entrado en la paradoja de la felicidad. Por esto, ahora lo importante es responder con sinceridad: ¿cuánto haces cada día para ser feliz o infeliz?


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