Por respeto a mi misma, renuncio a ti, para ser yo.

Mantener una pareja significa muchas aceptar renunciamientos y sacrificios. Ambas personas vienen con historias personales diferentes y han sido criados por familias diversas, por lo que no es raro encontrar que es necesario adaptarse a ciertos usos y costumbres para conservar el amor. Sin embargo, hay ciertos límites que no deberían atravesarse, una especie de “hasta aquí voy” imaginario: son cosas que, si renuncias a ellas, simplemente te estás negando a ti misma y lo que piensas y sientes en tu yo más íntimo.

Las barreras

Es normal que en una pareja se hagan cambios, especialmente cuando comienza la convivencia. Ajustar horarios, comidas y simples rutinas de la vida diaria, puede no resultar fácil, pero normalmente es posible hacer las modificaciones necesarias. Sin embargo, sí hay aspectos en los que no se debe transigir y ser inflexible: pueden variar, pero son aquellos en los que si dieras marcha atrás, ya no serías tú misma. Estos son algunos aspectos que debes considerar para decidir si es conveniente o no poner punto final a tu relación.

1. Evalúa tu relación: ¿es lo que realmente quieres?¿Hay cosas fundamentales que quieras cambiar? ¿Es realmente posible hacerlo? ¿Tu pareja está de acuerdo? Si la respuesta es “NO”, toma las medidas adecuadas.

2. Proyecta tu relación actual a un año o quizás, a cinco . ¿Lo que ves te convence y te hace sentir bien? ¿O no te parece apropiado para ti? Más aún, si no ves nada, ¿qué estás esperando? Es imprescindible que seas absolutamente realista y no te dejes autoengañar, pues puede simplemente salir perjudicada.

3. Si tu pareja te obliga o te manipula sutilmente para hacer ciertas cosas que no son buenas para ti, debes poner un alto, ya que es una relación totalmente asimétrica en la que tú sales con la peor parte. Habla claramente de lo que sientes al respecto.

4. Cuando parece que están juntos únicamente por costumbre, la emoción no existe y no hay proyectos en común, el sexo es monótono y sin mucho afecto implicado, es el momento de poner punto final, a no ser que puedas hacer algo para sacarla de ese punto muerto.

5. Si eres de las personas que mantiene una relación únicamente porque no resistes la soledad, debes saber que  es una mala idea estar en pareja solo por ese motivo. Más tarde o más temprano, la falta de un proyecto común te hará más mal que bien. Habrás escuchado la expresión “más vale solo que mal acompañado”, a esto se refiere. Además, te privas de la posibilidad de encontrar a otra persona que sí puede ser la adecuada para ti.

6. Si no compartes con tu pareja todas tus actividades y más bien es una relación oculta entre los dos, quizás es que no quieras tener tu vida con él. Si no te sientes orgullosa de estar con tu pareja, puede significar que realmente la relación no debe continuar.

7. Cuando una persona se preocupa realmente por ti, no te humillará ni se burlará de ti, mucho menos en público. La actitud puede también ser más sutil, no tan agresiva: se burla de tu apariencia o de tu trabajo. Si él te aprecia como pareja, te dirá cosas que, aunque no sean buenas, te servirán para mejorar, pero lo hará de una manera que no te sentirás menospreciadas cuando lo haga.

8. Si los desacuerdos y discusiones son permanente y hasta por cosas sin importancia, puede significar que de fondo hay una discrepancia fundamental que se traslada a otros aspectos. Normalmente estas situaciones impiden que la pareja funcione como tal en todas las áreas (comunicación, sexo, finanzas, proyectos) por lo que muchas veces la relación ya no tiene sentido.

9. Si todos tus amigos, familiares y hasta personas que no conoces tanto te han advertido de de algunos aspectos de la relación y te han dicho que debes terminarla, analiza fríamente por qué lo hacen. Si bien no todas las relaciones son iguales y lo que está bien para algunas no es para otras, piensa en los aspectos concretos que te mencionan para tomar una decisión.

10. Cuando los celos pasan a ser excesivos y enfermizos, es un buen momento para dar un paso al costado. Una relación no es saludable si tu pareja intenta restringir tus actividades, tus salidas, tus estudios. Ese tipo de control solo termina en relaciones totalmente desiguales, en las que solo una persona tiene la voz y la otra debe acatar.

11. Hay situaciones personales que pueden llevar a una ruptura: la dependencia al alcohol o las drogas pueden destruir a una persona, una pareja y una familia. Si estás en una relación con una peligrosa adicción, plantéate seriamente la posibilidad de ponerle fin.

12. Si las metas de vida son muy diferentes, así como los tiempos vitales para lograrlas, es mejor poner fin. Si uno quiera ya tener hijos y el otro esperar diez años, es un problema muy importante que puede implicar el final de la relación.

13. Quizás lo más importante pero a lo que muchas mujeres no le dan la debida importancia: si sufres de maltrato permanente, insultos, burlas y presiones, que luego pasan a agresiones físicas, es la hora indudable de poner punto final. Muchas mujeres viven relaciones tóxicas sin respetarse  a si mismas ni exigir respeto a su pareja. Entran en una espiral de agresiones y violencia: comienza con palabras fuertes, luego con sacudidas y empellones, pequeños golpes que aumentan en intensidad.

Debes saber que en esto no hay marcha atrás: si no tomas las medidas a tiempo, puedes verte atrapada en situaciones muy desagradables y hasta peligrosas. Recuerda que tienes derecho a una vida plena, satisfactoria y rodeada de amor. Renuncia al maltrato, di “hasta aquí te lo he permitido, pero no más”.  Vuelve a empezar en otro sitio.

En estos casos, no esperes que el otro cambie, cambia tú.  Ninguna persona tiene derechos sobre ti,  es tu vida y te toca a ti cuidarla y respetarla. Aunque ames mucho a alguien, en el momento en que te falten el respeto o te agredan verbal o físicamente, renuncia a esa relación. Rechaza esa forma de tratarte, no la aceptes en tu vida.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"