¿Por qué soy tan celosa?

La Real Academia define los celos como una sospecha, inquietud o recelo de que la persona que amamos haya puesto su afecto en otra. Es una mezcla de ansiedad y desconfianza con un poco de inseguridad y miedo de perder algo que amamos. Luego esto se convierte en frustración y enojo al pensar que esa persona pueda fijarse o irse con otra.

Tanto hombre como mujeres tenemos este sentimiento, aunque los hombres tienden a demostrarlo más abiertamente.

Los celos representan una de las emociones más naturales, pero al mismo tiempo también puede resultar dañina e incómoda. Sentir celos es parte de la naturaleza humana, es una respuesta emocional, un proceso psicológico no muy agradable.

Los celos pueden llegar a producir insomnio, dolor de cabeza y mucho estrés. Las mujeres suelen mostrar un comportamiento, histérico y depresivo, en cambio los hombres reaccionan con enfado y agresión.

¿Cuáles son las causas de los celos?

La celopatia, o enfermedad de los celos, tienen su origen en la personalidad de quien lo padece. Suele ser una persona débil, dependiente e insegura. Y los celos se producen por:

Baja autoestima o falta de confianza.

La carencia de autoconfianza genera conflictos e incertidumbres en la relación, lo que produce un estado de alerta a los incidentes reales o imaginarios. Que ponen a prueba el amor verdadero.

Es un factor que influye de forma decisiva. La inseguridad de la persona puede provocar dudas sobre el afecto y sentimientos de los demás.

Existen personas que poseen un nivel de autoestima muy bajo y no creen merecer ser amadas. Cuando los celos se salen de control el origen de todo está en la autoestima. Esto nos lleva a creer que no somos suficientemente buenas, lindas o inteligentes y se tiene el temor que nuestra pareja también piensa lo mismo.

Si bien la infidelidad prácticamente forma parte de la naturaleza del hombre y si se repite, esto no quiere decir que tenga algo que ver con nosotras. Es importante trabajar en nuestra autoestima para no sentir celos por cualquier cosa. Debemos entender también que es normal sentir celos de vez en cuando pero no sobrepasar los límites.

Si la seguridad en uno mismo se basa en la pareja, se corre el peligro de convertirse en alguien dependiente, que no hace nada sin contar con el otro. Según un especialista, al entablar una relación amorosa, nos entregamos a esa persona y esto nos hace vulnerables ante ella.

Estas personas que tienen una fuerte dependencia emocional hacia el otro, es porque experimenta un grado de propiedad sobre su pareja. Esto podría provocar y convertirse en algo muy peligroso.

Miedo a perder al ser amado.

Cuando la necesidad de uno de los miembros de la pareja cambia, la otra persona puede sentirse amenazada y aferrarse al otro por el temor de que ese cambio lleve a una ruptura.

Las conductas posesivas hacen su aparición como un intento de tratar de conservar la relación.

Temor a la soledad.

La persona utiliza los celos para proteger según ella la relación. Esto puede ocasionar graves problemas físicos, sociales y mentales y pueden resultar muy peligrosas.

Estos miedos pueden ser por antecedentes familiares quienes participaron de un divorcio, separación o hasta el fallecimiento de los seres amados.

¿Que provocan los celos?

Los celos pueden provocar daños físicos como: el estrés, problemas digestivos, insomnio, dolores de cabeza hasta cardiacos.

También pueden ocasionar daños mentales: esto ha afectado a tantas personas que inclusive han llegado a la violencia, obsesión y hasta los extremos como el asesinato y el suicidio. Si los celos vienen acompañado de comportamientos violentos o de posesión es necesario tener cuidado.

No deja de ser también importante el daño social. Esto es cuando la persona se siente devastada y siente que su contrincante recibe más atención que ella y esto es como una privación de afecto.


¿Existen los celos buenos y malos?

La respuesta es NO. Los celos nunca son buenos, aunque existen personas que no opinan igual.

Según la creencia popular se dice que existen dos tipos de celos. “Los buenos y los malos”. Intentaremos explicar por qué se cree eso.

Los celos buenos: son esos celos popularizados como románticos. La frase “si se pone celoso es porque me quiere” eso no debería funcionar así. Es ahí donde se encuentra la equivocación de que ser celoso es romántico, es una muestra de amor y por lo tanto es algo bueno. Al contrario este es el primer peldaño para llegar a los celos malos.

Los celos malos: en esta etapa el sufrimiento crece y ya no es divertido. Ya no es una prueba de amor. La ansiedad entra por la puerta y el mal rato comienza. Quien tiene celos sospecha hasta de las situaciones más inocentes.

Hasta llegar a cosas más graves que cruzan todos los límites de la confianza. La curva de los celos empieza por cosas pequeñas y luego crece y crece hasta convertirse en una gran pesadilla para ambos. Como verán ningún tipo de celos es bueno.

¿Cómo evitar los celos?

La base de toda relación debe ser la confianza. No se debe construir una relación de pareja si la desconfianza forma parte del cimiento.

Las claves son tomar compromiso, darle su espacio a tu pareja y él o ella a ti también. El verdadero amor es el amor saludable.

Es bueno que cada pareja tenga su espacio. Hay que respetar la libertad y el punto de vista de la pareja. En caso de que no puedas afrontar los celos por ti misma, es mejor acudir a un especialista para que los ayude.