Por qué NO DEBES idealizar a tu pareja

Las relaciones pasan por muchas etapas, acompañando, de alguna manera, la historia personal de cada uno de sus integrantes.

La etapa del enamoramiento es, según muchos opinan, la mejor. En ella, todo parece fantástico, hermoso. La felicidad impera, aunque puede ocurrir algo perjudicial: esta etapa puede prestarse a una idealización de la pareja, lo que puede dañar en gran medida a la relación.

Considerar a alguien como demasiado perfecto significa idealizarlo y al hacerlo le atribuimos encantos que en realidad no posee. Así, nos ponemos fuera de la realidad y a esta, tarde o temprano, le llega su turno… y no resulta nada agradable la frustración que sentimos al corroborar que estábamos bajo el engaño del afecto y el amor.

Proceso

Cuando nos enamoramos, parece que las ideas “se nublaran” y nuestros argumentos dejan de ser claros. Las emociones se ponen por encima de lo racional e invaden el pensamiento.

Existe una base biológica de esto: al principio de la relación, en la fase de enamoramiento, las hormonas y neurotransmisores inundan nuestro cuerpo y dejamos de tener los pies en la tierra. Nos parece que esa persona va a ser capaz de cumplir todos nuestros anhelos y depositamos en ella grandes expectativas, viendo únicamente su parte buena.

Cuando avanza la relación, la cantidad de hormonas y neurotransmisores se estabiliza. El tiempo pasa, la relación se vuelve más íntima y las imágenes casi idílicas que en un principio imaginábamos de nuestra pareja y de la relación, chocan con la realidad.

Si la diferencia entre la imagen idealizada y la realidad es demasiado grande, la colisión puede ser brutal. Aparece la frustración y esta lleva a la rabia, la tristeza, la depresión y hasta la culpabilidad.

Los motivos

Puede resultar positivo idealizar a tu pareja, pero solo en pequeñas dosis, pues esto permite que la pareja se sienta especial en su noviazgo o relación. Si lo haces en exceso, crea problemas graves.

Entre las razones para no idealizar a tu pareja se encuentran:

1- Si idealizas a tu pareja excesivamente, puedes sentirte inferior. Si él es lo máximo y lo mejor que te ha pasado en la vida, tú te sitúas en un rol menos importante y secundario. Una igualdad en la relación la hace saludable y constructiva para ambas partes.

2- Tómate tu tiempo y conoce mejor a tu pareja antes de subirla a lugar privilegiado. Nadie es perfecto, todos nos enfermamos, vamos al baño, nos equivocamos, arrastramos errores del pasado y una gran multitud de etcéteras.

3- Si a tus ojos tu pareja es superior a todos los mortales te pones en una situación súper vulnerable pues ante un fracaso sentimental la decepción será enorme. De allí a una dependencia emocional solo resta un pequeño paso. Un estudio del año 2001 realizado por Kenny & Acitelli descubrió que la percepción de cómo se siente cada uno con relación al otro es más importante que la percepción que uno tiene de sí mismo.

4- Si crees que tu pareja es lo mejor del mundo, aumentan tus probabilidades de tener un amor tóxico: la idealizas tanto que permites que te dañe, admites todo lo que hace pero igualmente continúas en la relación y justificas sus comportamientos y actitudes. Si esta ilusión cae y aparece la verdad, entonces todo tu mundo puede venirse abajo.

6- Si la estimación que haces de tu pareja es demasiado elevada, puede verse afectada la relación con tus amigo o tus familiares, ya que inevitablemente los alejarás al preferirla. Este tipo de relaciones, centrada y cerrada en las dos personas únicamente, tienen grandes posibilidades de terminar en relaciones que no son saludables.

7- La idealización de la pareja puede ocurrir cuando comienza la relación, pero en ocasiones es más fuerte cuando esta se termina, pues ya no tendrás a esa persona perfecta a tu lado. Esto puede afectar en gran medida la autoestima y conducir a estados de depresión muy marcados.

8- Cuando idealizas a tu pareja, corres el riesgo de obsesionarte. Quieres verla y hablar con ella todo el tiempo, pero finalmente puedes terminar alejando a esa persona, porque se siente asfixiada. No caigas en este extremo, porque simplemente irás en contra de lo que sientes o podrías caer en una relación tóxica.

9-El control de tu propia vida puede sufrir cuando idealizas a tu pareja. ¿Cómo no confiar el rumbo de tu devenir a la otra persona, si esta es perfecta? De más está decir que es una muy mala idea.

Qué hacer

-Es bueno resaltar las cualidades de tu pareja, pero sin exagerar y reconociendo sus defectos. Debes ver a tu pareja como es realmente; de esa manera, tendrás un amor de verdad y que pueda proyectarse en un futuro.

-No trates de controlar totalmente lo que ocurre en tu vida, ya que los imponderables también existen. No existen las parejas “a medida” o “perfectas”. Si buscas una pareja que se amolde exclusivamente a lo que tú deseas, hay dos caminos: o te quedas sola, porque ninguna persona se adecua a tus expectativas o vas atribuyendo cualidades a las personas y luego desengañándote, entrando en un peligroso círculo de relaciones fallidas y subibajas emocionales.

-No cargues en la persona que tienes enfrente tus frustraciones pasadas e idealizaciones exageradas. Cuando la relación se utiliza para sanar traumas infantiles, normalmente desemboca en malos resultados o en relaciones tóxicas.

-Cuando la relación pasa de la etapa de enamoramiento inicial y continúa hacia algo más estable, muchas personas no lo aceptan. En realidad, no es algo fácil pasar de la idealización a la realidad, pero es algo normal en el desarrollo de cualquier pareja. Escucha lo que dice tu corazón y tu mente para tomar las mejores decisiones.

Finalmente, sé consciente que las cualidades que le atribuyes a tu pareja puedes seguramente encontrarlas en ti. Trabaja en aumentar tu autoestima, valora lo que tienes y lo que eres y no te sientas menos frente a los demás.


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