Por qué NO DEBES discutir con tu pareja a través del WhatsApp

En últimos años, el avance incontenible y el increíble desarrollo de las redes sociales y de mensajería ha propiciado un cambio radical, modificando la forma de estudiar, aprender, informarnos y de relacionarnos con los demás.

Esto también ha llegado, por supuesto, a las relaciones de pareja. Hoy conocemos a las personas por internet, intercambiamos mensajes escritos o grabados, fotos y videos, nos comunicamos por la red e incluso discutimos y ponemos fin a las relaciones por medios electrónicos.

El WhatsApp se ha posicionado como la red de mensajería más importante a nivel mundial. Por ella, la gente intercambia ideas y a veces, discute.

Pero hay algo bastante claro: discutir con tu pareja por intermedio de WhatsApp, puede no ser una buena idea.

Los por qué

La tecnología ha invadido nuestras vidas, en todos los aspectos posible y el amor no es la excepción. Hoy es prácticamente imposible evitar la comunicación por medio de redes sociales como WhatsApp, pero esto se convierte en un gran problema cuando las utilizamos para discutir.

Hoy es normal y lo más común del mundo hablar con nuestra pareja utilizando nuestro Smartphone, pero es necesario reflexionar sobre la conveniencia de discutir cuestiones de pareja muy importantes utilizando WhatsApp u otra red similar.

De hecho, los expertos en relaciones recomiendan no hablar de temas muy importantes o iniciar discusiones por las redes de mensajería instantánea. Aunque parece que el diálogo es en tiempo real y que la otra persona actúa como siempre, hay algunas pequeñas diferencias que pueden marcar una gran diferencia.

El celular pone al cerebro en un estado de alerta permanente: cuando lo usamos, respiramos distinto y no actuamos en forma pausada. Los estímulos visuales de la pantalla, los sonidos e incluso la carga eléctrica del celular nos pone en un estado de ansiedad. En ese momento, podemos no evaluar la respuesta más indicada y adecuada al tema que se plantea y si estamos en una discusión, la sensación de agitación se multiplica. Por ello, cuando tengas una discusión a través de tu Smartphone, quizá digas cosas de las que te arrepientas más tarde y que frente a frente no hubieras mencionado.

Si hablas por celular, todo lo que dijiste, lo lindo y lo no tan lindo, queda registrado. Esto permite que, dentro de un tiempo, revisemos conversaciones llenas de promesas incumplidas, acuerdos rotos o actitudes que nos hicieron mal.


Una tilde, se envió; doble tilde, le llegó; doble tilde azul, lo leyó. Todo es relativo, por lo que no se deben sacar conclusiones apresuradas. Si te “clavó el visto”, no significa necesariamente que no te quiere responder. Quizás lo vio al pasar, esté ocupado(a) o no lo terminó de leer. Un sinnúmero de malentendidos pueden originarse de estos simples detalles y grandes discusiones se basan en este tipo de cosas.
Que esté “en línea”, es relativo. Quizás dejó el celular en línea, pero ya no lo esté. Lo mismo sucede con la última hora de conexión, ese (nuevo) gran enemigo de las parejas. “Vi que te conectaste a las…” es el puntapié inicial de muchísimas discusiones sin sentido. Si nos sentimos vulnerables o tenemos sospechas previas, las mal interpretaciones pueden aparecer y generar enormes discusiones.
En el chat no hay cara a cara y por ello no hay gestos, presencia real, tono de voz o mirada. Las sensaciones de simpatía o rechazo, que naturalmente se dan cuando uno está frente a otra persona, desaparecen, porque solo hay una pantalla y letras que aparecen ( y en muchos casos, emoticones). Un “OK” es un frío final para muchas personas, pero para otras no significa nada especial. Cada uno le asigna un valor específico a la palabra escrita, que pueden coincidir o no con las asignadas del otro lado. Las frases se malinterpretan, pero también los silencios y las demoras en las respuestas, generando desencuentros y problemas.

No todos utilizan las redes de la misma forma: hay personas a las que les disgusta comunicarse a través de redes sociales o con sistemas de mensajería instantánea como el WhatsApp. Ellas prefieren el contacto cara a cara, el abrazo, el apretón de manos, el beso y las charlas de café y destinan el teléfono solo para momentos especiales. WhatsAppear con estas personas es simplemente una pérdida de tiempo.
Al utilizar las redes para comunicarnos, tendemos a sacar conclusiones apresuradas. La mayoría de las personas no responden rápidamente a los mensajes porque están ocupados y en ocasiones lo hacen aunque los hayan leído. Especular sobre lo que hace o no el otro, con quién está o con quién no, es una de las consecuencias más negativas de la era digital. Quizás no es que no te quiere, ni dejó de tenerte en cuenta, hay otras opciones. Las personas no tienen la obligación de estar las 24 horas del día conectadas.
Grandes secretos, noticias fundamentales, peleas y reclamos, no deberían solucionarse por WhatsApp, aunque estemos ansioso o apurados. Las cosas realmente importantes pueden esperar el momento más adecuado y si comenzamos el diálogo por estos medios, quitamos la posibilidad a la otra persona de responder de manera espontánea, dejando de lado las palabras y utilizando los abrazos, los besos o un gesto gracioso: esos recursos no existen en WhatsApp. Si el otro inició la pelea, puede desactivarse con un simple: “¿lo hablamos personalmente?”

Los tips

-Utiliza en forma inteligente el Smartphone: es genial para concertar encuentros, combinar horarios, pasar fotos o archivos de trabajo, pero no para sostener conversaciones profundas o muy importantes.
-No permitas que WhatsApp (u otras red de mensajería) arruine tu relación. El problema no está en la aplicación o en el teléfono, sino en cómo la usas.
.El WhatsApp y el Smartphone son simplemente herramientas, nada más que eso. No son el problema, pero sí pueden amplificarlos si no los utilizas adecuadamente.

-Si dejas de dialogar y prefieres whatsappear, vas por mal camino.