¿Por qué los jóvenes están más deprimidos que antes? La ciencia tiene esta idea.

La depresión es algo más que sentirse triste y melancólico, es una enfermedad que debe ser clínicamente diagnosticada, y es una condición de salud que realmente causa discapacidad en quien la padece. Según la Organización Mundial de la Salud, las personas que padecen depresión representan el 4.4% de la población mundial, es decir, aproximadamente 300 millones de personas la sufren.

Hablar de depresión en adolescentes es difícil, pues es una etapa caracterizada por constantes cambios de ánimo, por lo que es importantísimo poner atención a los síntomas y al tiempo en que se presentan, ya que es la enfermedad mental más común en jóvenes entre 15 y 20 años.

De acuerdo a Concepción Zamora Juárez, maestra en Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, la depresión tiene síntomas diversos y es una de las enfermedades que va en aumento a nivel mundial. La depresión “demanda tomar acciones, porque al sujeto le cuesta trabajo investir al mundo y pierde interés por aquellas actividades que antes le causaban placer”.

Como consecuencia de la depresión, se ha visto un aumento preocupante en el suicidio juvenil, donde, de acuerdo al sitio www.suicide.org cada 100 minutos, un joven entre los 15 y 24 años se quita la vida, entre las posibles causas se encuentra el aumento de las preocupaciones económicas y una mayor presión tanto en la casa como en el colegio. Anteriormente, los niños no tenían que preocuparse por los gastos de su casa, hoy muchos adolescentes deben trabajar para ayudar a su familia, lo cual ocasiona estrés innecesario y presencia de episodios depresivos al verse rebasado o sentirse incapaz de no cumplir con las expectativas que los demás ponen en él.

Jean Twenge explica en un artículo publicado en The Atlantic, que la crisis de los adolescentes se debe a la dependencia a los celulares y a las redes sociales.

La salud mental de los millennials está bajo una preocupación que nunca termina, por encajar en su grupo social a costa de lo que sea. Se ha visto que, a partir de 2007, cuando aumentó la venta de celulares inteligentes, los adolescentes dejaron de salir con sus amigos, de conocer gente nueva en citas personales e incluso, de tener sexo; todo esto junto con un aumento del sentimiento de soledad.

A pesar de esto, los estudios han demostrado que no hay diferencia significativa entre adolescentes que usan redes sociales y quienes no lo hacen. Sin embargo, la correlación que se encontró fue respecto a los padres de familia de estos adolescentes, quienes han aumentado su presencia en redes sociales, específicamente personas entre los 29 y 49 años.

La actitud de los padres de los niños y adolescentes respecto a las redes sociales es uno de los factores más influyentes en la actitud y la conducta de los hijos, ya que no logran atraer la atención de sus padres por más malabares que hagan, y esto repercute en sus emociones. Los padres dejaron de ponerles atención a sus hijos y empezaron a atender sus celulares durante todo el día y el espacio que dejan para la convivencia con sus hijos, está lleno de regaños, castigos, gritos e incluso golpes.

Una relación saludable con los papás es esencial para la salud emocional de los hijos, sean bebés o adolescentes, y la presencia física es lo más importante, por lo que hay que encontrar el equilibrio entre la vida real y la vida digital.

Lo más importante es que los padres enseñen a los hijos que pueden confiar en ellos, que son las personas correctas para comentarles sus problemas, sus planes, sus sueños, para platicar con ellos sobre sus emociones, porque es muy probable que los adolescentes encuentren en el mundo digital a una persona desconocida que ellos consideren su ‘amigo’.

A pesar de que se ha encontrado un aumento en las cifras de adolescentes con depresión, los números no indican que los adolescentes clínicamente diagnosticados estén recibiendo el tratamiento adecuado, por lo que se ha recomendado que todos los médicos que atienden en el primer nivel de salud, incluyendo a los pediatras y a los médicos familiares, se capaciten y actualicen para examinar rutinariamente a los adolescentes que llegan a consulta.

Se ha descubierto que la depresión está aumentando más rápido entre las mujeres que entre las niñas, aunque no hay investigaciones contundentes ni respuestas definitivas, pero es posible determinar la existencia de algunas razones para esta diferencia significativa, entre ellas, el ciber acoso. El ciber acoso lo sufren los niños y adolescentes de ambos sexos, pero las niñas llevan la de perder, debido a la cultura machista que aún impera nuestra sociedad. Los hombres tienen privilegios estructurales desde que son niños y aún sigue existiendo diferencias de educación entre niños y niñas. Las mujeres son más vulnerables ante los ataques de sus compañeros, hombres mayores acosan niñas pequeñas que no tienen las herramientas para defenderse y, si llegan a hablar, no cuentan con apoyo de sus familiares ni de su círculo cercano de amigos.

De acuerdo a los doctores Anne Glowinski y Giuseppe D’Amelio, doctores de la Universidad de Washington en Saint Louis, las causas detrás del aumento de la depresión en adolescentes, deben ser investigadas científicamente, pues “la depresión es una amenaza creciente para la población”, y el incremento de la depresión juvenil no tratada, afecta a todo el mundo, cuando el suicidio es la segunda causa de muerte de adolescentes entre 15 y 19 años.

De igual forma, la idea de que la depresión va a pasar o es algo pasajero, es errónea, pues la depresión requiere atención especializada. Es difícil que los adolescentes acepten su enfermedad, pues es enfrentarse a la vulnerabilidad que ellos mismos están combatiendo.

La doctora Zamora, de la UNAM, propone a la población a informarse más y derribar los mitos que existen acerca de acudir con un psicólogo o psiquiatra, para crear conciencia y detectar oportunamente el trastorno y combatirlo de forma efectiva.


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