¿Por qué las rupturas amorosas son más duras para algunas personas?

​En todas las relaciones humanas hay cambios que no podemos evitar. Las relaciones no se comienzan pensando que van a terminar, pero no podemos ignorar las condiciones que van cambiando conforme pasa el tiempo. Algunas relaciones perduran, algunas otras terminan, y no es la ruptura en sí misma lo que nos impide avanzar, sino lo que nos decimos acerca del hecho de terminar, acerca de la otra persona y acerca de nosotros mismos. Tenemos diferentes posturas mentales que nos benefician y otras tantas que nos afectar.

​Terminar una relación duele porque se rompe la relación, pero el vínculo emocional se mantiene, no se deja de querer en un instante. En una ruptura se pierde, además de la relación, el estatus de ser ‘pareja’ de alguien. El efecto de la pérdida será más fuerte entre más de nosotros y de nuestras expectativas hayamos depositado en la relación. Por otro lado, si lo hicimos de forma fantasiosa o idealizada dolerá más perder aquella “perfección”.

​Cuando nos enfrentamos a una ruptura, tenemos que lidiar con una herida narcisista al descubrir que no somos inmunes al desamor y que quien decía querernos no fue tan incondicional como lo pensamos. También enfrentamos una descolocación temporal de nuestro autoconcepto, de la figura de la otra persona y de las relaciones en general. La recolocación se da de forma gradual y lleva algo de tiempo. Hay que recolocar la relación en un lugar del pasado y a la persona en un lugar donde reconozcamos que fue importante para nosotros, pero que ya no está en nuestro presente.

​A nivel funcional es necesario hacer tres cosas que, si no se hacen, la recuperación se vuelve complicada:


1. Aceptar. Que la ruptura es dolorosa, pero real e irreversible. Que mientras no dejes morir a los muertos, sus fantasmas te seguirán persiguiendo. Si te resistes a la realidad de la pérdida, vivirás en una esperanza dolorosa y una cruel realidad que solo prolonga tu agonía.
2. Afrontar. Responde a la pregunta ‘¿qué vas a hacer ahora?’, se trata de dar rumbo a tu vida, a pesar de la ausencia de la otra persona. Recupera lo posible, como los amigos que dejaste de ver, las actividades que dejaste en el olvido o los planes que pospusiste.

3. Ajustar. Es aprender a vivir en una nueva realidad, haciendo algo a la vez día por día. Para muchas personas, los fines de semana se vuelven particularmente difíciles, porque no saben qué hacer sin su pareja o extrañan lo que hacían. Las cosas no volverán a ser como antes, así que piensa cómo quieres que sea tu vida sin esa persona a tu lado.
Mientras algunas personas son capaces de pasar de una relación a otra en poco tiempo, hay quienes pasan años lamentando sus relaciones pasadas. Todo esto tiene una razón que los psicólogos has estudiado. Investigadores de la Universidad de Stanford analizaron por qué para algunas personas es más difícil sobrellevar una ruptura amorosa que para otras.

La conclusión a la que llegaron es que aquellas personas que vincularon el rechazo a algún aspecto de su identidad personal, fueron quienes más sufrieron el fin de la relación, es decir, que la ruptura de la relación causa que la persona cuestione su propio valor e imagen persona. Por otro lado, quienes no relacionan la ruptura con su imagen personal tuvieron un mejor desenlace emocional cuando la relación se terminó, porque fue algo impredecible e inevitable.

“Puede ser saludable que alguien refleje lo que ha aprendido de relaciones pasadas y lo que quiere para el futuro. Pero esto puede volverse poco sano cuando la persona lo lleva demasiado lejos y empieza a cuestionar su propio valor y siente que tienen fallas o defectos”, declaró al Huffington Post la doctora Lauren Howe, una de las psicólogas autoras del estudio.

Howe añade que las personas se sienten avergonzadas cuando creen que la relación termina por una característica propia de sí mismos y les molesta más el recuerdo de la persona que los rechazó.

Este estudio también concluyó que aquellos que vieron su imagen personal afectada por la ruptura, fueron más propensos a poner barreras a su alrededor en futuras oportunidades amorosas, para protegerse del rechazo. En medio de una ruptura pregúntate si en el rechazo hay algo vinculado hacia ti y si hay algo que puedas decir sobre la relación que no traiga una visión negativa de sí mismo.

Lo que no ayuda es pensarte insuficiente y sin valor, pensar que lo que eres no bastó para que la persona se quedara y que nunca le importaste o que toda la relación fue una mentira. No te pienses como alguien mutilado, ni digas que la otra persona se llevó parte de tu vida. Nunca digas que jamás volverás a ser feliz ni que nadie va a quererte nunca, ni caigas en el exceso de decir que el amor no existe y que vas a quedarte sola para siempre.

Hay que tener claro que no toda la gente valora las relaciones de la misma manera, no todos tienen el mismo interés ni todos aprecian la compañía de otros como lo máximo en su vida. el que dos personas se quieran no significa que puedan estar juntas, ni que al separarse deban renunciar a su vida individual. Lo que se rompió fue la relación, no tú.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"