Aprende a decir NO! No permitas que te utilicen!

La palabra “no”, tan contundente y concreta, parece representar para un importante número de mujeres, el riesgo de perder una oportunidad, cuando en realidad, permitirse pronunciarla puede provocar alivio y, porqué no, la posibilidad de que otras sean las puertas que se abran mientras deciden vivir ese momento de una manera muy distinta.

Te ha pasado que sales con amigas en lo que desean que fuera “noche de chicas”, sabrás que en más de una ocasión aparecen ellos queriendo interrumpir la velada cómplice que has decidido disfrutar. Puede que, si decides decirles que no, te invada un sentimiento de culpa, pero

¿qué tan culpable eres por decidir decir que no? ¿Qué tan bueno es poder decir que no de vez en cuando?

El temor al “no”

¿Hay espacio para un no? En realidad, las mujeres tendemos a desarrollar temores a las negaciones y por diversos motivos. Es una conceptualización social muy enraizada el hecho de que el hombre sea siempre quien tome la iniciativa, no la mujer, es el que recibe la respuesta, pero no el que la da.

A la mujer, en este orden de cosas, muchas veces le da pena liberar un no: “no gracias, no quiero bailar, no puedo, tengo un compromiso, tal vez en otra ocasión”. Muchas y diversas pueden ser las circunstancias, lo concreto es que para llegar a estas respuestas nos cuesta mucho, lo pensamos. En realidad, el temor sobre lo que pueda pasar después del “no”, es lo que nos preocupa.

Deberíamos tener más en cuenta lo bueno que es decir lo que queremos, pues si no lo hacemos, esa es la razón por la que después no conseguiremos nunca lo que tanto buscamos. A veces un no a tiempo, nos abre la oportunidad de ser feliz.

¿Te preocupa el qué dirán si dices que no muy de seguido? Para algunas personas parecerás histérica, por negarte cuando una situación no te agrada, porque alguien no te cae bien o no te gusta para salir. Deberías ser capaz de evitar el sentimiento de culpa que se te genera, pues lo que sienta la otra persona es algo que tú no puedes manejar, solo tú sabes lo que es mejor para ti, nadie decide por ti ni vivirá tu vida. Intentar no ser desagradable, agradar siempre a los demás es algo que te producirá un desgaste enorme que no podrás dominar y no vale la pena.

Pedir perdón o disculpas es cuestión de educación, hasta cierto punto. Pero deberíamos plantearnos las diferentes situaciones por las que pasamos y si es o no oportuno decirlo. Existe un estudio publicado en Psychology Today donde se confirma que “las mujeres tienen un umbral más bajo de lo que constituye un comportamiento ofensivo”.

Decir “NO”, no te convierte en un ser desagradable

 

Solo te convierte en alguien con una personalidad bien definida y concreta. Las mujeres que saben lo que buscan en la vida, saben cuándo decir no es oportuno. Muestra que eres una mujer segura de ti misma, con personalidad y coherente con lo que deseas y lo que promulgas. Decir que no cuando es la ocasión de hacerlo simplemente te define, no te acusa ni te juzga como mala persona. Aprende a vivir sin esos miedos que no tienen sentido en tu vida, solo para quienes observan de lejos, pero eso no te sirve a ti.

Nada ni nadie puede ponerte en situación de hacer lo que te provoque disgusto

Piensa en esto que deberá ser una premisa importante en tu vida: la vida es corta y quizás las oportunidades de ser feliz o de encontrar a alguien especial no se presentarán muchas veces en tu vida. Siendo así, no vale la pena que te quedes en un lugar en el cual no te sientas cómoda, ni aceptes invitaciones de alguien que no llena tus expectativas solo porque es quien se cruzó en tu camino. Busca tu lugar en el mundo, solo camina, ya lo encontrarás, no importa los no que tengas que decir.

Decir que no es una manera de enseñarte a poner límites

De eso también se trata forjar el carácter. De ti depende aprender a imponerte cuando es necesario. La vida a veces te coloca en el umbral de ciertas situaciones, precisamente, para que aprendas y para que seas tú misma, para que en ese momento seas tú quien decida qué es lo mejor para ti. Puedes tomar el camino que desees, pero ten presente que será tu responsabilidad haber escogido aquello que realmente es lo deseas para ti y forma parte de la construcción de esa que deseas ser y el camino al que estás apuntando en la vida o, por el contrario, haber escogido vivir la vida que los demás quieren que vivas. Piensa en cuál de las dos situaciones te sentirás realizada, feliz, y si serás tú misma, esa mujer que quieres sentirte.

Puedes aceptar a una persona en tu vida que no te convence, pero ha insistido tanto que acabas por aceptarla con todas tus dudas, puede que no quieras salir a algún lugar y lo haces por la insistencia de tus amigas, puede que algún familiar te pida que hagas algo por él, de lo que no estás muy segura pero te da miedo decir que no y terminas haciéndolo. Piensa si todo este sacrificio vale la pena. La vida no es tan larga como para volver a intentarlo.

Cuando dices que no, seguramente te sientes mejor

Tenemos un miedo muy grande a aparentar ser malas personas o desagradables. No se le puede caer bien a todos. Ese es un afán que solo te provocará cansancio y una terrible sensación de malestar, pues, con la persona que debes estar bien no lo estarás y esa persona eres tú.

Intenta sentirte bien contigo misma. Decir que no, de vez en cuando te servirá de mucho y sobre todo, serás más responsable.

Que tu sí tenga fuerza, que no sea un “no” detrás de un “sí”

Ten presente que, si tu respuesta será siempre un sí de mala gana, es igual a un no. Es mejor que cuando vayas a decir sí, sea con energías y convencimiento verdadero. Debes estar segura de lo que quieres, de lo contrario ese sí puede hacerte muy infeliz.

Aprende a decir que no cuando sea oportuno, forjará tu personalidad y te hará sentir más segura. Ser tú misma es el mejor ofrecimiento que puedes hacer a los demás.


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