¿Por qué la vida te obliga a salir, de lugares donde no te conviene estar?

Lo cierto es que salimos golpeados, confundidos, alterados, desconcertados, pero al final salimos, que es lo considerable y el mensaje por último es captado: No era sano estar en un sitio que nos prometía sufrimiento, que no nos generaba tranquilidad o bien solo nos generaba irritación.

No debemos renegar de las vivencias vividas, todas llevan con un propósito, solo tengamos fe en el progreso de la vida, y sobre todo la seguridad de que todo va a estar bien y en nuestro interior tenemos esa aptitud de crear todo aquello que nos resguarde, aunque apreciemos que los cambios son bruscos y dolorosos, todos tocan a nuestra vida con un fin.

Una vez que aprendamos a oír nuestra intuición, cuando silenciamos nuestra cabeza, con sus miedos y necesidad de aferrarse, restamos la oportunidad de salir a empujones de cualquier sitio, para así obtener la posibilidad de usar elementos que nos sujeten más seguro y de manera oportuna y que sean menos traumáticos.

Aprendamos a establecer límites sin colocar murallas, no podemos cerrarnos a nuevas opciones, razonemos que nos encontramos aquí para explotar nuestro tránsito, por lo cual debemos procurar que nuestros aprendizajes sean por la vía del amor y no del mal. El exponernos a ocasiones que nos comprometen es siempre una enseñanza, está en nosotros valorarla y aprender para que la vida no nos la repita nuevamente.


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