¿Por qué la vida te obliga a salir, de lugares donde no te conviene estar?

La vida es un viaje maravilloso, pero no estático, estamos en constante cambio. Todo tiene un principio y un final y las cosas que ayer estaban, mañana puede que se esfumen de nuestro presente. Aceptar que la vida es cambio nos permite vivir el aquí y ahora más tranquilamente, disfrutar de lo que tenemos entre manos, sin preocuparnos de si lo perderemos o no.

En muchas ocasiones, es obligatorio que nos pase algo extremo que nos arranque toda oportunidad de querer mantenerse en un espacio, principalmente en el espacio afectivo, donde nos sentimos naturalmente comprometidos.

Poseemos la posibilidad de no entender una decepción en el momento en el cual sucede, sin embargo, el tiempo, hace la función de explicarnos el porqué de algunas vivencias que nos sellaron de forma profunda y nos agitaron la vida en alguna ocasión.

Lo cierto, es que siempre el universo nos abre una puerta cuando otra se cierra, pese a esto tenemos la posibilidad de estar enfocados en la puerta que se cerró, lo cual nos cierra los ojos para ver con claridad las oportunidades que están a un solo paso de distancia. Es necesario la sanación de las lesiones, la disposición y el tiempo lo que nos hace ver más allá de algún mal que haya pasado y es allí donde ofrecemos ese primer paso que nos transporta por un sendero diferente, que frecuentemente nos lleva hacia donde efectivamente debemos estar.

Continuamente deducimos cómo pueden terminar las cosas, pero nos cerramos a conocer las señales, muchas veces nos negamos a aceptar realidades y en la mitad de esa nube que hemos desarrollado para resguardar lo necesario, sencillamente se produce una tormenta de la cual no nos queda más opción que salir.


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