Por el bien de tu propia salud mental, acepta el final de tus ciclos

Mi abuela solía decir y con mucha razón, que no siempre se quedan las personas y cosas en nuestras vidas, pero tengo que confesar que nunca le presté atención, tal vez creía que ella era una anciana maniática que esperaba siempre lo peor de los demás, por desconfiada.

Pasaron los años y hoy entiendo completamente lo que estaba diciendo…

Hoy sé que nada es eterno, aprendí por las malas, al lastimarme por no saber Soltar. . Lo que me lastimó fue ver que todo el trabajo y el tiempo invertidos en “construir” relaciones se derrumbaran con un solo toque.

Sucede que tendemos a dar mucho de nosotros mismos por todo lo que nos rodea, ¿no? Damos nuestra energía para trabajar, nuestro sueño para la universidad, nuestros fines de semana para salir, nuestros minutos para amistades … nuestras vidas, todo lo que nos rodea.

Voluntariamente (o no), diariamente nos entregamos a los demás con la esperanza de que algún día seremos recompensados ​​por cada hora invertida en esa persona o lugar.


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