¿Perdonarías una infidelidad? Si lo haces, olvida el pasado y vive el presente

Te han sido infiel. Nunca pensaste que pudiera suceder, pero ha pasado. Ahora te enfrentas a un periodo de sufrimiento, de dudas y de falta de confianza hacia la otra persona. Tu pareja seguramente te habrá pedido perdón y te habrá asegurado una y mil veces que no volverá a pasar. Ahora mismo eres una persona frágil y puede que estés pensando que lo que te están diciendo es verdad y que tu pareja, con la que has pasado tantos buenos y malos momentos, merece otra oportunidad.

Es elección tuya darle o no esta nueva oportunidad, pero si tomas la decisión de hacerlo en primer lugar tómate unos días de descanso para pensar en lo sucedido, y si aún estás decidida a darle la oportunidad de redimirse procura no caer en estos errores que te mostramos a continuación.

Nunca más de una vez

Todo el mundo comete errores, y puede que tu pareja haya cometido uno. Pero como dice el dicho: si pasa una vez la culpa será suya, pero si pasa dos veces la culpa será tuya. Deja bien claro a tu pareja y sobre todo a ti misma que si decides darle una oportunidad será exactamente eso: una.

Por desgracia la gente infiel suele serlo siempre, por lo que si ha pasado una vez hay muchas oportunidades de que vuelva a pasar. Hazte un favor a ti misma y no permitas esto. Puede que todo el mundo merezca una oportunidad, pero si te engañan una segunda vez el tema debería ser zanjado. Para siempre.

No reclamar el pasado

De nada sirve perdonar la infidelidad si vas a estar recordándosela constantemente. Es normal sentir rabia ante lo que ha pasado, pero si has decidido pasar página deberías aclarar los temas pendientes antes de volver con tu pareja.

Por supuesto, nadie espera que vuelvas con una sonrisa como si nada hubiera pasado: recuperar la confianza puede ser un proceso lento, si es que alguna vez se recupera del todo. Lo que no merece la pena es sacar viejos rencores a la mínima oportunidad. Solo traerá dolor, rencillas y discusiones y la relación estará destinada al fracaso, esta vez de manera definitiva.

El ojo por ojo no es buena idea

“Me ha sido infiel con otra persona así que, ¿por qué no iba a serle yo infiel a él también?” El ojo por ojo bíblico no hace bien a nadie: si has decidido perdonar hazlo con todas las consecuencias, y si decides no hacerlo no metas a terceros en la ecuación.

Pagar con la misma moneda implica dos cosas: que lo único que quieres es venganza (y por tanto lo que hay es un sentimiento de odio, no de amor ni perdón) y que vas a mantener una relación con alguien que te da igual, sólo por hacer daño al contrario.

Lo primero hace daño a tu pareja, y lo segundo te hace daño a ti y probablemente al que elijas para mantener relaciones. Por el bien de todos, no elijas el camino del odio.

Nada de quedar como amigos

La mayor parte de las infidelidades se cometen con personas del entorno cercano a la persona infiel. Si ha pasado una vez hay que poner remedio para que no vuelva a ocurrir. Deja muy claro que a partir de ahora eres tú o la otra persona. No vale decir “tú eres mi amor pero quiero conservar a la otra persona como amistad”.

Cada vez que vaya a encontrarse con esa persona surgirán celos, dudas y rencores, por lo que es mejor desterrarla de vuestras vidas de una vez para siempre. Y si se resiste a hacerlo, quizás la persona que deba desaparecer de la vida de tu pareja seas tú. Es cuestión de cuáles son sus prioridades.

Los hijos no son la solución

Por favor, por favor, por favor: los hijos no son la solución. No nos cansaremos de repetirlo: no metas a terceras personas en el asunto, pero sobre todo no pienses que tener un hijo puede arreglar vuestra relación. Si la relación puede arreglarse aún lo hará sin ayuda de terceros, y si está rota de manera definitiva la inclusión de un hijo en la ecuación solo va a traer sufrimiento al mismo.

Un bebé debe nacer fruto del amor, no de la necesidad. Si estás segura de que, a pesar de haberte engañado, tu pareja no va a volver a hacerlo y quieres un hijo con él adelante, pero que sea parte del proceso natural de vuestra relación, nunca una ficticia solución al problema existente.

Los hijos tampoco son la excusa

Nuevamente, si los hijos ya existen en la pareja no deben ser usados como excusa para mantener una relación que ya se encuentra rota. Si decides perdonar la infidelidad que sea por decisión propia, y no por necesidad de que tus hijos dispongan de una casa o de un dinero que proporciona tu pareja.

Existen soluciones alternativas que no te obligan a convivir con una persona a la que no quieres ya. Además, mantener esta situación solo traerá rencor hacia los hijos. El “estoy sufriendo por vosotros” se convertirá rápidamente en “estoy sufriendo por vuestra culpa”. Si quieres perdonar a tu pareja teniendo hijos perfecto, pero no lo hagas únicamente por ellos: no les estarás haciendo ningún favor.

Espiar no es una buena idea

Tu pareja ha cometido una infidelidad y habéis conseguido arreglar las cosas. Después de una mala época por fin parece que las cosas han vuelto a la normalidad. Pero no puedes dejar de sospechar que puede volver a estar haciéndolo de nuevo, así que le miras los mensajes del celular cuando se duerme, entras en su cuenta de Facebook para ver sus amistades e incluso has obtenido la contraseña de su correo electrónico.

Esta no es manera de mantener una relación: si ya no hay confianza en la pareja la relación está rota; si existe confianza aún, estos métodos no tienen sentido. Debes elegir: o confiar en él y continuar la relación de manera normal o no hacerlo y terminarla definitivamente. En cualquiera de los casos, espiar no se encuentra dentro de las opciones.

Negarse a buscar ayuda es un error fatal

Tras una infidelidad lo normal es que te encuentres en un periodo de grandes dudas. Tu vida ha dado un giro de 180 grados y te encuentras hecha un lío emocional. Necesitas pensar las cosas antes de decidir si continuar con la relación o no. Y aunque decidas perdonar lo sucedido y retomar la vida en común con tu pareja hazte un favor: busca ayuda. Puede que no creas que la necesitas, pero sí que la necesitas. Habla con tus amigos y familiares, y deja que te reconforten.

Busca ayuda profesional si es necesario. No es nada de lo que avergonzarse, y te vendrá muy bien desahogarte con un tercero. Ten en cuenta que lo que no saques ahora puede enquistarse después en la relación, con lo que es mejor exteriorizar ahora todo lo que sea necesario para que después no pase factura.

Culpar a la otra persona

Si ha habido una infidelidad, evidentemente ha habido una tercera persona. ¿Es suya la culpa? En absoluto. Esa tercera persona no mantenía una relación contigo, por lo que no te debe nada: es tu pareja la que debería haberse mantenido fiel a ti, así que de nada sirve echar las culpas o gritar a una persona que básicamente no tiene ningún tipo de relación contigo.

Esto evidentemente cambia si la tercera persona en discordia es amiga tuya: ahí ya hay un vínculo con el que, como en el caso de tu pareja, deberás decidir si quieres mantener o no. Pero como apuntamos en el punto cuatro si esto entra en conflicto con tu pareja deberás elegir: tu pareja o tu amistad.

Que tú cambies no va a conseguir nada

Hagas lo que hagas, nunca pienses que la culpa es tuya. Si te han sido infiel no es por nada que hayas hecho o dejado de hacer, y por supuesto que tú cambies tu forma de ser no va a solucionar nada. En primer lugar porque la gente no cambia, y cualquier cambio que realices en tu manera de ser será solo superficial, obligado por las circunstancias y que no va a perdurar en el tiempo.

Y en segundo lugar, porque si realmente tu pareja se enamoró de ti por cómo eres no deberías cambiar. Si te quiere por cómo eres cambiar no te valdrá de nada, y si ya ha dejado de quererte cambiando no conseguirás nada duradero. Sé tú misma, decide si quieres seguir con tu pareja y que él haga lo mismo.


"Puedes utilizar los botones de abajo para ver más"