Perdió 75 kilos de peso y cambió su vida, con una increíble regla.

Le diagnosticaron angina (un dolor en el pecho causado por la reducción del flujo sanguíneo al corazón) y le dijeron que estaba “sufriría un ataque cardíaco en el futuro cercano, si no solucionaba sus problemas de peso”.

En 2010, fue diagnosticada con el síndrome de ovario poliquístico, enfermedad crónica por la cual los ovarios se agrandan y desarrollan múltiples quistes pequeños en su superficie.

Eso no fue todo: en 2012, los médicos le dieron un prediagnóstico de esclerosis múltiple (EM), luego de sufrir una serie de problemas neurológicos que incluían la ceguera temporal en un ojo.

La vida de Katie Bolden y su sueño de convertirse en madre parecía corrían serio peligro.

Pero lo impensado ocurrió.

Día feliz… y complicado

Katie luchó con su peso la mayor parte de su vida. Ella reconoció que siempre comió mal… y que eso la hizo sentirse mal siempre. Su relación con la comida siempre fue tóxica y cuando se casó con su novio en noviembre de 2012, pesaba casi 130 kilos, el punto máximo en su vida.

En el día que siempre había soñado, experimentó espasmos musculares dolorosos, visión borrosa y fatiga. Además, no se sentía cómoda con su vestido de novia. No se sentía completamente feliz con ella misma ni con su apariencia.

Propósito

La nueva novia también había lidiado por muchos años con la depresión y la ansiedad; no tenía autoconfianza y no sentía impulso o ambición.

Al ser diagnosticada con síndrome de ovario poliquístico (SOP), en peligro de desarrollar esclerosis múltiple, glaucoma, depresión maníaca y trastornos de ansiedad, decidió que era el momento de cambiar. El pensar en no poder caminar, correr o ver, la conmovió profundamente, así como el hecho de, quizás, no poder ser madre.

Así es que decidió priorizar la salud y luchar por sus propósitos de vida.

Quería ser un modelo a seguir para sus futuros hijos y no alguien que simplemente desperdiciara su vida.

El proceso

Finalmente, Katie se decidió a dejar atrás una vida de hábitos poco saludables y tener una existencia plena.

Comenzó a hacer ejercicios y en el año 2013, realizó pequeños cambios en su dieta.

Un año y medio después, ya había perdido 34 kilos y su recompensa fue maravillosa: una niña, Harlie Jade, con lo que cumplió su íntimo deseo de ser madre. Esta gran alegría la impulsó aún más a continuar en el nuevo camino que se había fijado.

También cambió su visión de las cosas y se hizo más paciente, porque entendió que todo sucede por una razón. Se volvió más positiva ante la vida y lo que le ocurría y además, se sentía con energía y llena de pasión ante cada día.

No se quedó allí: continuó con su plan de ejercicio y alimentación, hasta perder un total de 68 kilos.

Ahora, espera otro hijo para diciembre de este año y ha aprendido lo más importante: que nadie puede salvarte, excepto tú misma.

Su plan

Katie siguió una guía en su duro camino: siguió la regla 80/20, que ella describe como “un 80 por ciento de comida saludable y un 20 por ciento de dulce, golosinas y engaños”. Esto simple regla le permite tener recompensas que la impulsan a continuar.

Empezó por tener una comida chatarra cada semana, pero luego fue reduciendo la frecuencia, hasta permitirse esos alimentos solo una o dos veces al mes, dependiendo casi siempre de su estado de ánimo o la ocasión. El hecho de no hacer trampas y no luchar contra las restricciones, era de por sí estimulante.

Paralelamente, contaba calorías utilizando una app, que le permite grabar las comidas y controlar el tamaño de las porciones. Redujo paulatinamente el azúcar y la comida rápida que consumía y su dieta pasó a ser alta en proteínas, baja en grasas y moderada en carbohidratos. Ahora, Katie come de cinco a seis veces por día, con un intervalo de dos a tres horas entre cada una.

Ejercicios

La alimentación de Katie se complementó con un plan de ejercicio. Comenzó a entrenar cuatro o cinco días por semana, centrándose en cardio y levantamiento de pesas, además de seguir entrenamientos en internet o por DVD.

Aunque a veces no podía correr por más de 30 segundos, persistió en ello. Ella nadaba e iba a excursiones.

Como una forma de sentirse motivada a continuar, mezcló actividades que le gusta hacer (como nadar y caminar) con otras que no disfruta, como correr y levantar pesas. Una especie de regla 80/20, pero aplicada a la actividad física.

El reto final

Finalmente, Katie se decidió a emprender su más grande desafío: participar en una competencia de culturismo.

Aunque la idea surgió como una broma, mientras caminaba con su esposo, se la tomó en serio.

Y muy en serio: en la primavera de 2017, luego de bajar casi 70 kilos, participó en una competencia de culturismo, World Beauty Fitness & Fashion y ganó el primer lugar en la categoría de transformación.

El próximo paso es quitarse el exceso de piel, luego de su radical transformación.

Y sabemos que lo logrará, porque Katie Bolden sabe que ella es la única que puede ayudarse… al igual que tú.

Los consejos de Katie Bolden

– Crea objetivos divertidos, que no tengan que ver con los números de la balanza o perder una cierta cantidad de peso en un tiempo determinado.

-Persistencia es la palabra clave: sin ella, nada funcionará.

-Ten confianza en ti misma, debes decirte siempre que llegarás, sin importar el tiempo que lleve.

-No todos los días serán perfectos, pero siempre debes persistir.


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