Para liberarme de ti, tengo que decirte varias cosas que me guardé por mucho tiempo

Eras la persona a la quien yo mas amaba y a pesar de todo, de los días felices que pasamos, de las experiencias que tuvimos, de los problemas que superamos juntos, sentía en lo más profundo de mi ser, que algo me faltaba. Quizás suene muy sencillo decirlo, pero reto a todo aquel que lo crea poniéndose en mi zapatos, uno como persona siempre estás en conflicto con lo que crees y lo que tu corazón desea fervientemente; muchas lagrimas y sentimientos aglomerados, mezclándose y siendo reprimidos por la inseguridad de lo que podría pasar si los dejases salir. Aun así te fuiste tan rápido de mi lado que no pude decirte lo que en verdad deseaba que supieras.

Pero ahora me doy cuenta que desde hace tiempo ya deseabas irte. No sé si ya no eras feliz a mi lado o si la chispa que encendía nuestra pasión se había extinguido, quizás encontraste a alguien con la que te complementaras mejor o quizás simple y llanamente te habías aburrido de mi o nuestra relación. Solo note que te habías ido lo más rápido posible casi como un correcaminos, apenas alcance a despedirme de ti antes de ver la puerta de mi hogar cerrarse de par en par, sin dejar rastro de tu persona, ni una prenda que hayas olvidado si quiera. Luego no dejaba de darme vueltas en la cabeza “¿Qué había hecho mal? ¿Por qué te fuiste? ¿Acaso no fui la persona indicada para ti?”. Enserio deseaba saber cuál fue mi error, que fue lo que provocó nuestra separación. Habíamos luchado tanto, por tanto tiempo para que al final los cimientos de nuestros logros personales se desmoronaran de un momento a otro. Simplemente quería saber porque nos esforzamos tanto si al final decidiste olvidarme y pasar página.

Ahora ocasionalmente me pregunto qué poder tuviste sobre mí que acepte sin rechistar el estar a tu lado. Si de algo estoy bastante segura y es que realmente no eras mi tipo, muy por el contrario, eras todo lo que yo evitaba buscar de un hombre. Sin embargo, fui una tonta, caí redondita en tus halagos, en tu sonrisa y encantadores ojos, me enamoré profundamente y pensé, enserio pensé que serias el indicado, pero esto no fue un final feliz y acabé siendo la que más sufrió en esta relación.

En muchas ocasiones caía en cuenta de que no eras realmente el hombre que yo esperaba, he intentaba alejarme de ti, pero mi corazón decía otra cosa, sin duda estaba realmente enamorada de ti. Tus visitas, los mensajes, los gestos coquetos, tu galantería; todo me fue conquistando hasta que cuando me di cuenta, tenia sentimientos tan fuertemente arraigados a tu persona que me enamoré de la persona quien menos esperé que lo estuviera. Entraste a mi vida de una manera que no me la espere. Ya eras parte de mi vida, de mi persona, no podía concebir una manera de llevar mi vida sin que estuvieras a mi lado.

Estaba presa de mis sentimientos al punto de creer que tú eras quien le daba sentido a mi vida. Pensaba que si no te tenía conmigo entonces nada en este mundo iba a tener sentido. Fui una tonta realmente; ya que ya no podía tomar una decisión real sin pasar primero por ti. Dejé de hacer cosas a solas y me alejé poco a poco de mis amigos. Todo por querer pasar el tiempo contigo. Fuiste como un parasito para mi vida; ya que en lugar de revitalizarme, solo me la comías poco a poco sediento de más. Lo peor es que yo te lo permití y nadie mas además de mi podía encontrar una solución a este predicamento.


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