Padre lleva a sus 2 hijas a comer y solo las mira porque no tiene más dinero.

La paternidad es una de las etapas más fascinantes que un hombre puede experimentar. Durante este ciclo se viven momentos increíbles, llenos de felicidad y satisfacción. Quienes tienen el privilegio de gozar de esta experiencia crecen de manera interior de una forma extraordinaria, pues aprenden un sinfín de lecciones de vida junto a sus hijos. Es un período de prueba y error, pero cuyos aprendizajes perduran para siempre.

Sin embargo, esta vivencia no es la misma para todos, o mejor dicho, no todos los padres desempeñan ese papel tan privilegiado de la manera más responsable. Existen muchos casos, desafortunadamente quizá demasiados, de padres negligentes e inconscientes que, ya sea por mera holgazanería o por falta de compromiso con una labor tan importante, desatienden a sus hijos, o sencillamente se olvidan por completo de ellos.

No obstante, para fortuna del mundo, también hay un sinnúmero de historias contrarias, en las que los progenitores hacen más de lo que está en sus manos por brindarle a sus hijos la mejor vida posible. Con esto no nos referimos a excesos innecesarios que más que ayudar a los menores, los confunde al no enseñarles el verdadero valor de las cosas, sino a darles lecciones cuyo aprendizaje sea útil en el futuro.


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