Nunca jamás rueges por amor

Somos amados por lo que somos y quienes somos naturalmente y no por fingir ser alguien que no estamos destinados a ser.

Nunca jamás intentes perseguir y presionar a alguien para que te ame. Podría suceder: amas a alguien y no te aman a ti; tratas de darles todo lo que quieren y terminas vacío, con ellos llenos del amor al que renunciamos, ese infame amor no correspondido.

Es como presentar un espectáculo, un concierto bien producido, solo para descubrir que nadie compró un boleto. Pero mira, no tiene sentido tratar de forzarte a ti mismo con alguien que no puede apreciar todas las cosas que haces. Realmente no tiene sentido mirar algo que te encanta y saber que no tienes la menor posibilidad de tenerlo. Deja de perseguirlos y comienza a valorarte a ti mismo. Siéntete orgulloso de ser quien eres.

Nunca le pidas a alguien que te quiera. Nunca te molestes en preguntar: “¿Cómo me veo hoy?” Deja que vean lo hermosa que es como persona, por fuera o por dentro. No les envíes mensajes para decirles que te sientes mal porque no te envían mensajes de texto.


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