Nuevo estudio revela, que las personas que duermen más de lo normal podrían morir jóvenes

El sueño es una parte integral de la vida cotidiana, una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento.

El sueño ha sido y sigue siendo uno de los enigmas de la investigación científica, y aun al día de hoy, tenemos grandes dudas sobre él. De ser considerado un fenómeno pasivo en el que parecía no ocurrir aparentemente nada, se ha pasado a considerar a partir de la aparición de técnicas de medición de la actividad eléctrica cerebral, un estado de conciencia dinámico en que podemos llegar a tener una actividad cerebral tan activa como en la vigilia y en el que ocurren grandes modificaciones del funcionamiento del organismo; cambios en la presión arterial, la frecuencia cardiaca y respiratoria, la temperatura corporal, la secreción hormonal, entre otros.

A pesar de que dormir es una necesidad básica. Cuando se duerme en exceso (más de nueve o diez horas diarias) también se ha vinculado a la aparición de diferentes problemáticas o incluso al aumento del riesgo de padecer enfermedades. Si eres de esas personas que duerme cada vez que puede, te recomendamos que tengas mucho cuidado, debido a que esto podría hacerte morir a temprana edad.

Una investigación publicada por la Journal of The American Heart Association, revelo que las personas que duermen 10 horas al día, tienen un 30% más de probabilidades de morir más jóvenes. Esto se debe a que después de ocho horas de descanso, acrecienta el riesgo de padecer algún accidente cardiovascular.

Para que tengan una idea, el estar más de 10 horas en la cama, aumenta en un 56% las posibilidades de tener una muerte por accidente cerebrovascular, un 41% la posibilidad de muerte por una enfermedad cardiovascular y un aumento del 44% de padecer alguna complicación coronaria. Las necesidades básicas de sueño para mantener las funciones y supervivencia del organismo se sitúan sobre una media de 4 o 5 horas de sueño cada 24 horas. El resto de horas que dormimos contribuyen a mejorar nuestro bienestar y mayor calidad de vida, estimando que 8 horas diarias podría encontrarse el punto óptimo de descanso.

No obstante, es importante matizar que las necesidades tanto básicas como opcionales de sueño para conseguir un rendimiento y bienestar óptimo durante el día van a variar en cada persona, e incluso una misma persona no tiene las mismas necesidades en todos los momentos de su vida.

“El sueño anormal es un marcador de riesgo cardiovascular elevado y se debe prestar más atención al explorar la duración y la calidad del sueño durante las consultas con los pacientes”, mencionó Chun Shing Kwok, líder de la investigación.


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